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Columnas
A partir del 2021, fecha que Morena ganó la elección en Michoacán, el gobierno comenzó a reestructurarse en sus políticas públicas. A su vez, Alfredo Ramírez Bedolla le apostó al desarrollo económico a través de mecanismos y herramientas que fueron creando condiciones óptimas siendo una prioridad el fortalecimiento de los recursos naturales, lo mismo que la inversión extranjera que fue el detonante para ir encontrando y encaminando un abanico de oportunidades de trabajo y, con ello, cubrir las necesidades al mejorar la calidad de vida. Eso, a la par de proveer los programas sociales y proyectos en distintas materias, ha puesto a la entidad como punta de lanza a nivel nacional, consolidándose bajo la tutela del mandatario estatal.
Eso, para efectos políticos, ha dado paso a la colonización del liderazgo de Alfredo Ramírez Bedolla. De acuerdo con la encuesta que aplicó Demoscopia Digital, el mandatario ha ido escalando posiciones y, con ello, aumentó el respaldo ciudadano. En ese sentido, Bedolla se ubica en el séptimo lugar de todos los gobernadores de México. En términos porcentuales, más del 65% de los michoacanos tiene plena confianza en las políticas públicas que siguen apuntalando la transformación.
Todas las decisiones, en efecto, son de gran relevancia. Vemos, por ejemplo, la eficiencia de los servicios públicos que ofrece el estado. Cada uno de ellos, con un fin común, han demostrado esa capacidad para enfrentar no solamente los retos, sino los temas que demanda la ciudadanía. Si comparamos en efectividad la pasada administración y la actual, existe una diferencia abismal que hemos venido resaltando. De hecho, en la medida que los meses avanzan, por así decirlo, hemos sido testigos del rendimiento eficiente que, a su vez, tiene gran impacto la gestión de Alfredo Ramírez Bedolla.
Por eso las políticas públicas, entre muchas cosas más, han sido la base, o mejor dicho, la punta de lanza que los mismos indicadores han calificado de positivos. Eso, desde luego, se manifestó en el pasado proceso electoral. El gran ganador, evidentemente, fue el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla. Así que, además de poner en evidencia su liderazgo, se coloca como una de las figuras de mayor protagonismo a nivel nacional, aprovechando el buen manejo que ha hecho en las finanzas públicas, concretamente en su aplicación de los rubros que mayor respaldo requieren para el funcionamiento.
Y alguien que asume con mucha responsabilidad el mandato popular, merece el reconocimiento público. En cuanto a ello, claro está, se augura un futuro muy prometedor para Michoacán en los próximos años. Tiene, de entrada, un mandatario que ha sabido, con capacidad y experiencia, aprovechar al máximo la coordinación con la autoridad federal. Ya con Claudia Sheinbaum, como la presidenta electa de México, las metas que se han planteado— a mediano y largo plazo— seguirán aterrizando para mejorar la calidad de vida, lo cual abarca un abanico extenso de mecanismos de acompañamiento a través de la continuidad de la 4T.
Con esa misma identidad, el liderazgo de Alfredo Ramírez Bedolla seguirá consolidándose en las primeras posiciones de mayor respaldo ciudadano. Es evidente, de acuerdo con las encuestas, que hay condiciones para que Michoacán siga creciendo tomando en cuenta el buen manejo de sus políticas públicas que, para el caso, se asignan claramente a todas aquellas prioridades que signó el gobernador en tiempos de campaña para enfrentar cualquier desafío que abriera la puerta al progreso social que se ha dejado sentir en las propias evaluaciones que miden la eficiencia de los gobiernos en sus funciones.
Notas finales
Las circunstancias le han dado la razón a Catalina Monreal, que desde un principio denunció el desaseo que existía en vísperas de la elección en la alcaldía Cuauhtémoc. Con esa premisa, el Tribunal Electoral de la Ciudad de México, había ordenado abrir los paquetes para que cada voto sea contado a la luz de quienes tendrían la facultad de ser observadores. Eso, además de ser un mecanismo democrático, hubiese terminado por ser la puerta de acceso para que el resultado se revirtiera, pues hubo, los sabemos todos, una operación política para sesgar la toma de decisiones a favor de la aspirante del PRIAN. O sea, al no existir cancha pareja, la primera resolución fue muy acertada. Así que, con ello, hay que ir visualizando cualquier escenario de lucha y resistencia. Si es así, podemos hablar, primero, de los atributos de quien fuese abanderada de Morena por resistir y, de paso, la virtud que ha tenido Caty para salir adelante y continuar buscando la democratización de la jornada del pasado dos de junio, donde ella, evidentemente, ganó el voto de las mayorías.