En nuestra cultura, se considera al error como algo indeseable, algo "malo" que hay que evadir o rechazar.
La lógica detrás de eso es mostrarnos como seres "perfectos" y por tanto infalibles.
Fallar es ser "débil", y la debilidad es algo indeseable, por lo que no puede mostrarse frente a los demás el menor rasgo o signo de debilidad, de falibilidad (si te muestras débil, puedes ser "devorado" en la jungla social, por otras especies más fuertes). Sin embargo, lo cierto es que todas las personas tenemos "debilidades" y fortalezas y, además, lo que a veces puede parecer debilidad, llega a constituir en su momento una gran fuerza a la cual recurrir. Todo está en el contexto de las circunstancias.
A veces, aceptar el error propio es sumamente doloroso. Constituye un golpe directo a nuestro "ego", a la creencia de perfección, autoimagen que construímos. Es más fácil identificar el error de otros, que reconocer el propio ("la paja en el ojo ajeno").
"Las personas podrían aprender de sus errores si no estuvieran tan ocupadas negándolos". Según el psicólogo Carl Gustav Jung, efectivamente, el que se justifica, nunca rectifica. Mejor aceptar que explicar.
Todos son "chingones". Aquí nadie se equivoca. Pero en realidad, se equivocan quienes piensan así. Negar el error, es el peor error que podemos cometer.
Se atribuye a Confucio la frase: "cometer un error y no corregirlo, es un error aún mayor".
"Me equivoqué" es una frase muy poderosa. No cualquiera se atreve a decirla. Se requiere mucho valor. ¿Por qué se considera un símbolo de debilidad?
Se vale equivocarse. Lo que no se vale es repetir el error de manera habitual. Convertirlo en un modo de vida ("vivir en el error").
Equivocarse es parte de un proceso natural de desarrollo: es parte del aprendizaje (ensayo y error) y así debería ser visto, pero ese proceso suele acotarse a un tiempo determinado (la llamada "curva de aprendizaje").
Incluso en las ciencias "exactas" como las matemáticas, se toma en cuenta la posibilidad de existencia de un "margen de error".
No solo debemos dejar de darle un sentido negativo al error. Deberíamos reivindicar su utilidad. Sin él, el aprendizaje no sería el mismo. El problema es que muchas veces creemos que todo en la vida es una línea recta. Ir de un punto a otro previamente determinado. Salirse del "cuadro", de los esquemas rígidos, se considera un "error" pero no necesariamente lo es. Se dice que Edison "fracasó" 10 mil veces antes de inventar la bombilla eléctrica. Y se relata que él afirmaba no haber fracasado previamente, sino haber descubierto muchas formas en que no funcionaba.
Flor de loto: Reconozco que me he equivocado. De otra forma, no habría aprendido todo lo que hasta ahora sé.