El caso de Alberto Castañeda Mondragón, migrante originario de Veracruz, ha generado indignación en Minneapolis luego de que ingresara al Centro Médico del Condado de Hennepin con múltiples fracturas en el rostro y el cráneo. Los agentes del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE) aseguraron que el hombre se lanzó de cabeza contra una pared, pero médicos y enfermeras descartaron esa versión al considerarla físicamente imposible.
El personal sanitario determinó que las lesiones eran compatibles con una agresión y no con una caída accidental. Una tomografía reveló al menos ocho fracturas y hemorragias en cinco zonas del cerebro. Antes de ser sedado, el propio Castañeda relató que fue arrastrado y golpeado por agentes federales tras su detención cerca de un centro comercial.
La tensión aumentó cuando los oficiales insistieron en mantenerlo esposado y con grilletes en el hospital, pese a su estado crítico. Médicos explicaron que su comportamiento impulsivo era consecuencia de la lesión cerebral traumática y no un intento de fuga. El hospital emitió protocolos recordando que los pacientes bajo custodia conservan derechos fundamentales, aunque el personal denunció hostilidad e intimidación por parte del ICE.
Castañeda, quien trabajaba como techador en Estados Unidos desde 2022, no tenía antecedentes penales. Sus abogados sostienen que fue víctima de discriminación racial y de uso excesivo de la fuerza durante una redada. Un juez federal ordenó su liberación inmediata al considerar que el estado de derecho aplica también a los agentes migratorios.
Actualmente enfrenta un proceso de recuperación complejo, con pérdida de memoria y secuelas cognitivas. Sus compañeros de trabajo han asumido su cuidado ante la falta de familiares en Minnesota, mientras organizaciones de derechos humanos exigen una investigación exhaustiva para esclarecer las responsabilidades en el caso.