El ciclo de Ricardo Monreal ha concluido en el Senado de la República. De hecho, ayer fue aprobada su solicitud para separarse del cargo en lo que resta de la legislatura actual. Tras dar su última intervención en tribuna, sus compañeros de la bancada y aliados, lo mismo que de distintas fuerzas que integran el pleno de la Cámara Alta, reconocieron la eficiente labor para construir acuerdos, eso sí, con gran oficio y sagacidad, pues hubo momentos coyunturales de gran tensión que, con mucho control y equilibrio, supo canalizar el zacatecano.
Recuerdo, por ejemplo, el clima que se vivió en la votación de una reforma en materia de seguridad. Parecía perdida la toma de decisiones, incluso, la atmósfera que se formó era totalmente adversa. Y, antes de que la votación se llevara a cabo, Ricardo Monreal utilizó un recurso legislativo para calmar la tensión que se vivía. En efecto, el periodo tomó una pausa; los temas regresaron a comisiones para su análisis y discusión y, con los ánimos más calmados, el asunto regreso a tribuna días después. Fue, ni más ni menos, tiempo suficiente para operar estratégicamente el tópico y, con mayoría calificada, Monreal ganaba una batalla más.
Y desde que Ricardo Monreal tomó protesta como coordinador de los senadores de Morena, una larga lista de leyes y reformas constitucionales se han aprobado. La mayoría de ellas, incluso, fueron propuestas por el presidente López Obrador. De ese modo, el zacatecano se convirtió, durante cinco años legislativos, en el mejor operador y aliado del mandatario federal. Tarea que, por supuesto, no fue nada sencilla, pues hubo momentos donde la oposición amagó con echar abajo temas de prioridad para el país. Recordemos que hay iniciativas que requieren, conforme a la norma interna del Senado, dos terceras partes de quienes integran la asamblea para ser avaladas.
Es decir, la tarea de Ricardo Monreal no solo se limitó en coordinar su fracción y la de los aliados, sino de cabildear y negociar con la oposición. Unos temas, sin lugar a dudas, caminaron sin contratiempos, sin embargo, otros llegaron a un punto de polarización. En el desarrollo de estos cinco años atestiguamos, pese al clima que se formó, un trabajo eficaz de Monreal. En otras palabras, una función legitimada no solamente al interior del movimiento, sino de todo el pleno que integra la Cámara Alta.
Aunque su liderazgo nunca fue cuestionado, se vivieron, en unos lapsos, algunos episodios complejos. Siendo Ricardo Monreal, el coordinador de los senadores de Morena, funcionarios del propio gabinete federal intentaron negociar con la oposición. Es decir, crearon un puente de interlocución paralelo a la Cámara Alta con la tarea de signar acuerdos y cabildeo. El punto es que, todos ellos, fracasaron porque el único que fue capaz de sacar adelante ese quehacer fue, sin duda, el zacatecano. Su poder político- a lo largo de estos cinco años- creció; la mayoría de legisladores simpatizan con Monreal.
Tan es así que Ricardo Monreal, jamás perdió una presidencia de la mesa directiva del Senado. Todas sus propuestas, a la postre, se impusieron de cualquier otra y en cualquier escenario. Los votos, en ese sentido, confirmaban que, en la Cámara Alta, el líder indiscutible fue siempre el zacatecano. Y, a pesar de que muchos intentaron tomar esa batuta, Monreal nunca cedió el control. Es más, en ese afán por restarle capital político, algunos legisladores se prestaron a ser una especie de cuña. Aun así, los intentos fracasaron.
Y después de cinco años al frente de la coordinación de senadores, y de la Presidencia de la Junta de Coordinación Política de la Cámara Alta, podemos decir, con una justificación sólida, qué quedará un vacío muy grande, pues la salida de Monreal se sentirá, máxime por la capacidad que le imprimió. Dicho en otras palabras, la vara quedará muy alta para quien llegue a suplir su lugar.
A propósito, ayer cerró su ultima intervención Ricardo Monreal en tribuna.
“Fue un honor presidir la Junta de Coordinación Política y coordinar a mi Grupo Parlamentario. Una experiencia que nunca voy a olvidar. Gracias a los senadores, senadoras, diputados, diputadas, por compartir responsabilidades en esta etapa histórica que vive el país”, expresó desde la tribuna de la Permanente.
“Le imprimimos a la República nuevas bases constitucionales y legales en materia de austeridad, combate a la corrupción, justicia social, separación del poder político y económico, nuevo Sistema de Bienestar, mayor participación ciudadana, igualdad sustantiva, acceso de las mujeres a la justicia, paridad de género y responsabilidades públicas, entre muchas otras”, afirmó.
Cerró diciendo: “juntos hemos aprobado el 80 por ciento de estos decretos por unanimidad. La participación de todos, de todas, y la voluntad manifiesta, permitió la construcción de acuerdo por parte de todas las fuerzas políticas partidistas con las que he convivido en estos casi cinco años. Agradezco a todos su disposición a construir y a avanzar juntos por un México mejor