Quienes aspiran a buscar la coordinación de los comités de la defensa del voto, en la llamada cuarta transformación, tienen grandes cualidades. Por algo están en la recta final y en el interés de la población civil. Además de ello, los seis tienen gran preparación y han ocupado puestos importantes que permiten justificar el deseo de competir por la máxima tribuna que es la silla presidencial. Sin embargo, todos coincidimos que, si de herederos de la lucha se trata, Ricardo Monreal cumple con todos las características de un líder histórico de la lucha democrática del país. Más concretamente, en el heredero del proceso de transformación que inició Andrés Manuel López Obrador.
En la transición política que vivimos en el 2018, Ricardo Monreal fue pieza fundamental. Todo se remonta al cauce de los inicios del proceso de transformación. En ese sentido, Zacatecas es pionero en dar el salto de los gobiernos de izquierda en el país. Si bien la lucha social comenzó antes, Monreal hizo posible llegar a la primera entidad; o sea, concretó la organización de la sociedad civil para alcanzar el poder institucional que, a la postre, ha echado raíces para apuntalar el ejercicio de transformación.
Y, decidido a formar parte del proceso de transformación, Ricardo Monreal ha forjado una trayectoria importante en su carrera política. Eso nos lleva a tener un juicio más objetivo de la figura que se apega al prototipo perfecto de un liderazgo de peso como, en este momento, es el presidente López Obrador que, dentro de un año exacto, dejará el legado después de años y años que encabezó el movimiento que ahora gobierna el país.
Monreal es la figura ideal que se adapta perfectamente a las características de un líder como AMLO. No se trata de una comparación, sino de la continuidad de un proyecto progresista que necesita de una gran madurez política para continuar impulsando la transformación del país. Y, la definición de un personaje así, tiene clara las ideas y nos acerca más al actor idóneo para conducir a México en los próximos seis años a partir del 2024.
De entrada, Ricardo Monreal tiene mayor experiencia en el servicio público y legislativo en más de 45 años de carrera ininterrumpida. Pero más allá de eso, tiene las condiciones de un líder social para encabezar el movimiento y, sobre todo, para servir con vocación a México. Además de ello, Monreal se formó, al igual que AMLO, en la lucha participativa donde consolidaron su liderazgo y, lo mejor de ello, ambos han contribuido a la prosperidad a través de distintas posiciones, sin olvidar que, uno y otro, han sido víctimas de la guerra sucia que, con rigor, han intentado presionar porque siempre ha representado una alternativa democrática.
Todos los intentos han fracasado porque Monreal y AMLO, tienen una carrera política transparente desde sus inicios, hasta la fecha. Y se trata de convicción y perseverancia, hay una similitud, no se diga de los principios y valores que son, en la función pública, elementales para estar al frente de una responsabilidad de esa naturaleza. Si nos detenemos a analizar los perfiles, Ricardo Monreal encaja perfectamente si tenemos en cuenta que, tanto las cualidades, como la visión, coinciden claramente.
El legado que dejará López Obrador conlleva a una responsabilidad mayúscula para seguir contribuyendo al progreso y, frente a ese gran desafío, el hombre más preparado para tomar el lugar del mandatario federal es Ricardo Monreal, que, además de ello, tiene un programa de gobierno que constituye, a grandes rasgos, profundizar las políticas públicas que inició AMLO en el próximo sexenio. Respecto a ello, es el único que se ha preocupado por resolver, con acciones que ha planteado, los problemas que todavía aquejan a la sociedad.