La estrategia 6 de 6 de Morena era lo correcto, el discurso victorioso es fundamental para motivar en una campaña y solo Marko Cortés descalifica a su propio partido. No se confundan, los únicos que perdieron en las elecciones del pasado domingo, fueron el PRI y el PAN, y con ellos el PRD. No olvidemos que los que gobernaban las seis entidades federativas que estuvieron en disputa, eran precisamente el PRI y el PAN. Morena les arrebató 4 estados y 2 de ellos conocerán la alternancia por primera vez.
En Aguascalientes, con una elección en la que se echó a andar toda la maquinaria del gobierno estatal, Nora Ruvalcaba no logró realizar la hazaña; pero logró que Morena pasara de 3.5% en el 2016, a casi 35% este año. No la tenía fácil, en el 2018 ni siquiera Andrés Manuel López Obrador logró ganar en esa entidad.
En Durango les funcionó alternar el poder internamente (PAN-PRI) y ganó un priista de hueso colorado, con el apoyo del gobernador panista. Marina Vitela se la jugó en serio y a pesar de que Morena se lleva la mayoría de los municipios disputados, no le alcanzó para ganar la gubernatura. Vitela no obtuvo los votos del 2018, pero sí pasó de un 2.77% en el 2016, a casi 40%.
Tamaulipas lo perdió el PAN, pero el que más perdió fue el actual gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, a pesar de haberse metido hasta la cocina. Gobernará Américo Villarreal, con un porcentaje de votación similar al obtenido por el Presidente en 2018. Este resultado facilita la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el desafuero del gobernador, aunque realmente ya es solo cosa de tiempo, para que la justicia lo alcance.
En Hidalgo, Julio Menchaca, también alcanzó los números que tuvo Andrés Manuel y ganó dos a uno, en un estado que siempre ha sido gobernado por el PRI, por personajes como el senador Osorio Chong. Por primera vez se hizo posible la alternancia.
Oaxaca, con Salomón Jara, ratificó el apoyo al presidente Andrés Manuel López Obrador y ganó rebasando la barrera del 60%, porcentaje pocas veces visto en elecciones de este tipo. Y al igual que en Hidalgo, después de casi un siglo de gobiernos priistas, Oaxaca conocerá una nueva forma de gobernar. Todo a pesar de la baja participación ciudadana.
Mara Lezama, en Quintana Roo, merece mención aparte. Cumplió con las expectativas que se tenían de ella, pero a pesar de que no alcanzó el porcentaje de votación que tuvo en el 2018 López Obrador y de la baja participación electoral, súpero cómodamente la barrera del 50%, prácticamente borró a la oposición dejándola con un porcentaje aún menor del que sacaron juntos en el 2018, y de pilón, colocó la cereza del pastel ganando todas las diputaciones de mayoría relativa para el Congreso del Estado.
Así, con estos números, resulta increíble la burla conservadora de decir que ganaron las elecciones, cuando la realidad es que el PAN perdió Quintana Roo y Tamaulipas, el PRI perdió Hidalgo y Oaxaca, y con Morena la transformación avanza.
ENTRE GITANOS.
1) Contenta se le vio a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, con los resultados de la jornada electoral. Y de una vez avisó que el próximo año apoyará a las candidatas o candidatos de Morena con los que ganarán Coahuila y el Estado de México, donde el presidente López Obrador tiene un alto índice de aprobación.
2) Se retomaron las comparecencias de las y los alcaldes que estaban pendientes por haber sido reagendadas, debido a la maratónica discusión en el Congreso de la CDMX, por la aprobación del recorte burocrático al IECM. La que no aguantó los cuestionamientos del diputado Carlos Hernández Mirón, fue la alcaldesa de Tlalpan, Alfa González, quien simplemente perdió el control cuando exhibieron los malos tratos de sus altos mandos, que además no son de la alcaldía.
3) En la mañanera, el presidente Andrés Manuel fijó las reglas de la sucesión presidencial de la 4T y dejó claro que quien no las respete, estará jugando chueco. Y ya vimos que ningún candidato fuera del manto obradorista, podrá resultar victorioso.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com