En la política los hechos hablan más que las palabras, y en esta nueva batalla Morena lució más lista que la oposición, al menos ante la opinión pública se ve más organización. La 4T estableció las reglas para su candidatura presidencial, todos deberán renunciar a más tardar el 16 de junio y será el 6 de septiembre cuando se de conocer al ganador o ganadora. En tanto, en la oposición solamente el PRI informó que el 26 de junio se dará a conocer el método para definir la candidatura de la coalición "Va por México".
La estrategia de Morena es clara, y a mi parecer están arrollando mediáticamente a la oposición. hoy en día se habla de las 6 corcholatas: los cuatro aspirantes de Morena: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, , Ricardo Monreal y Adán Augusto López, así como a Gerardo Fernández Noroña, del Partido del Trabajo, y Manuel Velasco, del Partido Verde, pero nadie habla de 6 o 10 aspirantes candidatos de la oposición.
Ventaja morenista
Los reflectores se van con la 4T, porque el proceso de elección del aspirante presidencial es mediático, genera morbo y una vez se tenga a la persona electa tendrá todo el apoyo morenista, en unidad, que es el plan esperado al final de este proceso. Ya no habrá ataques, ya que la unidad puede significar la victoria, por ello evitarán todos los roces posibles, y no podrán participar en debates públicos, así como descalificar o desprestigiar a otros competidores, tampoco podrán instar a sus seguidores a hacerlo.
Pero la oposición no tiene siquiera perfiles claros, hecho que podría generar roces, golpeteos mediáticos y lo más importante, una posible ruptura, no solo al interior del PRI (Partido Revolucionario Institucional), PAN (Partido Acción Nacional) o PRD (Partido de la Revolución Democrática), sino en general en toda la alianza opositora “Va por México”.
Reflexiones y aprendizajes
Las pasadas elecciones celebradas en el Estado de México y Coahuila mostraron que, tanto la oposición como Morena deben competir en una coalición “unida”, ya que de lo contrario perderán.
La tensión y atención se centra en las elecciones presidenciales del 2024, por ahora no veo una serie de candidatos opositores que alcen la mano con firmeza, pero no les vendría mal establecer primero las reglas del juego, y una vez difundidas, emitir una convocatoria a la cual se apeguen los posibles candidatos, evitando cualquier posibilidad de división. En el caso de Morena, ya hicieron lo propio para cuidar las rupturas o divisiones, incluso la ayuda desde los gobiernos de la 4T o el injerencismo podría hacer tensión. Habrá que evitar peleas porque ya quedó claro que son justamente las alianzas fuertes, solidarias y unificadas las que dan el triunfo.