Claudia Bolaños
las medidas de seguridad y prevención de los contagios por la pandemia del Covid-19 han vulnerado los usos y costumbres de muchas familias en sus dinámicas de convivencia y aunque ha impuesto de manera abrupta cambios en la convivencia cotidiana de las familias, muchos de los cuales requieren ser reflexionados para encontrar alternativas de solución; también hay familias que siguen reuniéndose y teniendo contacto físico, afirmó la doctora en Sicología Herlinda Carrillo Alquicira.
En el Marco del Día Internacional de la Familia, que se celebró el 15 de mayo, afirmó que a pesar de las encomiendas de las autoridades sanitarias, es un hecho que muchas familias continúan reuniéndose, haciendo fiestas, comiendo juntos, demostrándose afecto de las formas acostumbradas: besos, abrazos, entre abuelos, nietos, hijos, etcétera, con posibles consecuencias desafortunadas.
También, acotó, resalta la respuesta de aquellas familias que desde el principio atendieron puntualmente los llamados o sugerencias de las autoridades, e incorporaron las recomendaciones de seguridad en su convivencia estableciendo una cuarentena más o menos rigurosa.
Al referirse a la situación que enfrentan las familias, la doctora Carrillo Alquicira indicó que la proxémica adquiere relevancia para analizar y entender ésta “nueva normalidad” y sus implicaciones.
La proxémica, detalló, es una disciplina semiótica que estudia la organización del espacio en la comunicación a varios niveles; estudia las maneras que tienen las personas de estructurar y utilizar los lugares.
Se refiere a las relaciones de distancia y espacio que hay entre las personas que conviven en determinadas situaciones: posturas, tono y modulación de voz en el discurso, conducta no verbal y la dimensión requerida por cada interactuante para determinadas actividades.
Esta disciplina involucra la percepción y el empleo que el ser humano hace del espacio físico, de su intimidad personal y de cómo y con quién lo utiliza.
Hizo notar que Edward T. Hall fue el antropólogo que empleó el término proxémica para describir y comprender los comportamientos de diferentes grupos humanos en diferentes condiciones, observando la estructuración inconsciente del espacio micro o mínimo en las comunicaciones diarias, la organización dentro de las casas o el diseño de las ciudades y sus servicios, como el transporte colectivo.
Para la sociedad occidental el tamaño de los brazos extendidos a ambos lados del cuerpo marca la distancia proxémica “cómoda” a la que un desconocido puede llegar, si se acerca más a nuestro cuerpo, se experimenta incomodidad, inseguridad, frustración y se disparan señales neuroquímicas (estrés) de defensa o huida.
En otras sociedades, la proxémica de seguridad para los extraños puede ser diferente dependiendo de la edad, el género u otras variables (como las castas, en la India). Permitir que otro ser humano “invada” nuestro espacio proxémico es señal de confianza, cercanía y afecto, esta irrupción puede ser a través de olores, actividades, sonidos, comportamientos verbales y no verbales.