En épocas recientes se ha comenzado a hablar cada vez más de la neurodiversidad. Se trata del reconocimiento de la existencia de diversas formas de configuración del cerebro que generan distintas maneras de comprensión de la realidad por parte de algunas personas.
Pese al discurso para promover una cultura de inclusión en México, y a pesar de los esfuerzos que desde la sociedad se realizan para ese fin, aún queda camino por recorrer, pues aún hay una considerable cantidad de grupos vulnerables que requieren medidas de atención prioritaria.
Uno de estos grupos es el de las personas consideradas como neurodiversas o neurodivergentes.
La neurodiversidad produce serias complicaciones en algunas áreas del desarrollo, especialmente en la comunicación e interacción social. Por eso se le considera un tipo de discapacidad psicosocial.
En algunos casos, las personas neurodivergentes, particularmente quienes presentan alguna condición como los Transtornos del Espectro Autista (TEA) suelen tener ciertas comorbilidades (condiciones derivadas de alguna afectación principal) como pueden ser: dificultad para orientarse (dispraxia visoespacial), problemas con los sonidos fuertes, (hiperacusia,) la generación de elevados cuadros de ansiedad, dificultad para salir de su rutina, entre otras.
En grandes urbes como la CDMX, el uso de vehículos particulares de transporte se ha vuelto una imperiosa necesidad. Se estima que en esta entidad hay un parque vehicular aproximado de 4.7 millones y esto se debe a la dinámica de esta enorme región.
Presentar alguna condición neurodiversa no te vuelve incapaz para manejar, sin embargo, usualmente si complica hacerlo.
Conducir un automóvil es una actividad integradora. Requiere habilidades, reflejos, conocimiento, técnica, percepción y ubicación geográfica, y capacidad de convivencia social armónica. Una serie de aptitudes que todo conductor debería poseer antes de subirse a un vehículo.
Los conductores neurotípicos pueden representar un problema para las personas neurodiversas, y viceversa, ya que en las grandes ciudades, en donde el estilo de vida es acelerado, caótico y constantemente están presionando con el claxon o gritando cosas, este tipo de acciones pueden generar elevados niveles de ansiedad, sumados, en ocasiones, a las dificultades físicas o visuales requeridas coordinadamente para realizar esa función.
Por esa razón, es importante que las autoridades apliquen ajustes razonables para facilitarle la conducción a personas neurodiversas. Así como existen placas para personas con discapacidad física, se debería implementar una placa o distintivo que indique a los conductores que la persona en el vehículo frente al suyo presenta alguna condición específica de discapacidad psicosocial, para así generar una cultura de tolerancia, empatía e inclusión. Una reforma al Reglamento de Tránsito en ese sentido, sería un gran avance.
Flor de Loto: Las personas neurodiversas pueden presentar problemas para desplazarse manejando un vehículo automotor, adicionales a los ya de por si elevados problemas de movilidad que se presentan en la actualidad.