A Naomi, Dany y Xime
por luchar y por alzar la voz
por las que ya no pueden hacerlo
y por las que todavía tienen miedo.
¡Señor, señora! “NO sea INDIFERENTE. Se MATA a las MUJERES en la cara de la gente”, fue una de las muchas consignas que con gritos y rostros llenos de indignación, coraje, tristeza… gritaban las mujeres que el pasado domingo marcharon de la Estela de la Luz al Zócalo.
Se dieron cita a las 12 del día, no necesariamente eran parte de colectivos organizados, había mujeres y hombres que se enteraron de la convocatoria por medio de las redes sociales y asistieron, sin otro motivo más que la necesidad de alzar la voz y decir: ¡Ni una más!.
Todas y todos llegaron para hermandarse en el dolor, en la preocupación, en las lágrimas, en la soledad. Llegaron para hermandarse, entendiendo que la lucha que den hoy es por las mujeres que ya no están, pero en particular por las que están, porque lo repitieron una y otra vez, ¡Ni una más!
¡Ni una más!, para no volver a escuchar historias como la de Fany, Silvia, Mónica, Laura, María, Fatima, María, Miranda, Yajaira, Silvia, Rosa María… o como la de Lourdes de 13 años, quien desapareció el 30 de enero a la salida del Fraccionamiento Paseos de San Juan en el municipio de Zumpango, Estado de México y que una semana después fue encontrada muerta en un terreno baldío con signos de violencia física y sexual.
Por esas historias, por esos números que para muchos son muy fríos, pero que representan seres humanos, a mujeres que merecían vivir, el caminar unidas, gritar indignadas, a pesar del intenso sol que había, es lo menos que se puede hacer, para ser escuchadas y ser vistas, porque como bien gritaban ¡No somos una, no somos diez, pinche gobierno cuéntanos bien!.
Y es que, si de contar se trata, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), por si alguien tiene otros datos, ha registrado, solamente en el primer trimestre del 2022, 229 feminicidios, en donde el Estado de México aparece en primer lugar, siguiéndole Nuevo León y Veracruz, sin embargo, en todo el país hay mujeres violentadas, desaparecidas, asesinadas.
México nos duele, nos indigna, nos llena de rabia a hombres y a mujeres, porque esta lucha por decir ¡Ni una más!, si algo tuvo es que sumó a hermanos, padres, tíos, novios, abuelos, sobrinos, amigos, y ellos con dolor, también se unieron y gritaron soraremente mostrando mantas y cartulinas con leyendas como ¡Wuey, quítate las vendas del machismo y protégelas!.
Hombre y mujeres que al llegar al Zócalo de la Ciudad de México y escuchar el pase de lista unidos dijieron ¡Presente! y que una vez más por las que están y las que no están, alzaron nuevamente su voz para entonar :“Cantamos sin miedo, pedimos justicia, Gritamos por cada desaparecida, Que resuene fuerte "¡nos queremos vivas!" ….
Mtra. Rosalía Zeferino Salgado
Asesora en Comunicación Estratégica
E Imagen Pública