La Orquesta Sinfónica Infantil de México (OSIM) concluyó su trigésima cuarta gira nacional de conciertos con un balance de más de 11 mil espectadores que apreciaron la expresividad y fuerza de la música de concierto en espacios que van desde el Palacio de Bellas Artes hasta plazas públicas de seis entidades del país.
El recorrido musical, que forma parte del Circuito Nacional de Orquestas por la Paz impulsado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, reunió a 142 instrumentistas menores de 17 años provenientes de 26 estados de la República Mexicana. Las sedes fueron Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Morelos y San Luis Potosí, donde la agrupación ofreció presentaciones que buscaron acercar el repertorio clásico y contemporáneo a públicos diversos.
La última parada de esta gira fue el Palacio de Bellas Artes, la tarde del domingo 9 de agosto de 2026. Ante casi 1,200 asistentes que llenaron el recinto, la OSIM interpretó un programa que incluyó La fuerza del destino, de Giuseppe Verdi; la Sinfonía núm. 5, de Piotr Ilich Tchaikovsky; Tundra, de Nubia Jaime-Donjuan, y Mariachitlán, de Juan Pablo Contreras. Las piezas fueron ovacionadas por el público, que celebró el cierre de una gira que durante semanas llevó a la orquesta a entornos tanto formales como comunitarios.
Previo al concierto final, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que la participación de la OSIM en el Circuito Nacional de Orquestas por la Paz es una muestra de las experiencias que se desea replicar en todos los espacios públicos del país. En sus palabras, se trata de lograr plazas llenas de familias y jóvenes que ejercen su derecho a la cultura de manera activa. La funcionaria subrayó que la agrupación representa el impulso a la educación artística de calidad que ha ponderado la institución.
El director artístico y titular del Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM), Roberto Rentería Yrene, hizo un balance de la gira y señaló que las presentaciones en plazas públicas fueron experiencias que acercaron la orquesta a la gente y rompieron con cierto estigma elitista que suele asociarse a la música de concierto. Según Rentería Yrene, tocar en espacios abiertos permitió a la OSIM acercarse directamente a las familias, paseantes y trabajadores locales, democratizando el acceso a la cultura.
El director también destacó el impacto social del modelo de gira. Explicó que ésta fue enriquecedora porque ofreció experiencias que reconectaron socialmente a las y los integrantes de la OSIM, quienes dejaron paulatinamente las pantallas de sus celulares y dispositivos digitales para dialogar y crear juntos. Añadió que el arte demostró una vez más su función como elemento de creación y formación de seres humanos, además de que conectó a las familias y comunidades con sus espacios públicos.
Rentería Yrene reconoció que llevar la propuesta a plazas públicas implicó desafíos técnicos y condiciones de intemperie, pero enfatizó que el formato permitió romper con la noción elitista de la música académica. Asimismo, reconoció el trabajo de las y los maestros que guiaron a la orquesta durante el campamento de estudio realizado a finales de julio de 2026. Ahí, los jóvenes instrumentistas recibieron herramientas para enfrentar retos y sortear dificultades propias de una gira de conciertos, como mantener la concentración y cuidar aspectos técnicos como el uso de micrófonos y cables.
La OSIM es un programa de formación musical integral orientado al desarrollo de las infancias y juventudes de México. Durante su campamento de estudio y sus giras, reúne a jóvenes talentos de todo el país para impulsar tanto su técnica artística como sus valores comunitarios y sociales. En esta edición, la convocatoria incluyó a integrantes de los Semilleros Creativos de Música, lo que permite derribar barreras geográficas que históricamente concentraron la oferta cultural en unas cuantas regiones.
Con esta gira, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México refrenda su compromiso con la descentralización de la formación artística de calidad y con la construcción de espacios donde las infancias y juventudes puedan ejercer plenamente sus derechos culturales. La OSIM, que celebra 24 años de trayectoria, cierra así un capítulo más en su historia, dejando constancia de que la música de concierto tiene un carácter universal y un lugar en las plazas, las calles y los grandes recintos del país.