México ha sobresalido en los últimos años en la producción y exportación de agroalimentos como café, aguacate, cacao, hortalizas y cárnicos, por mencionar algunos, pero tiene otra riqueza en sus plantas medicinales, cuyo registro lo ubican en el segundo lugar mundial, sólo detrás de China.
Se trata de un conocimiento y una tradición de décadas, pues ¿quién de nosotros no ha utilizado alguna de ellas ante algún padecimiento? Las cifras señalan que el 90 por ciento de la población mexicana ha usado o usa alguna planta medicinal.
Sin embargo, solo el cinco por ciento de estas especies cuenta con estudios científicos, lo que nos habla del gran potencial que representan, tanto en términos de propagación, producción y comercialización, como de salud.
El reto es importante y requerirá de una colaboración interinstitucional entre las secretarías de Agricultura y Desarrollo Rural, Salud, Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como el Instituto Mexicano del Seguro Social, entre otras, para afinar políticas públicas para su explotación, a fin de no provocar desequilibrios en los ecosistemas, sobre todo en aquellas especies nativas de mayor uso.
El tamaño es significativo: México cuenta con cuatro mil 500 especies y se estima que se comercializan alrededor de 250 (nativas y exóticas), que en su mayoría provienen del medio silvestre.
Así, estamos ante la oportunidad de revalorizar el conocimiento tradicional en las plantas medicinales y regularizar, a través de planes integrales, normas y protocolos que desencadenen la posibilidad de propagación, producción y comercialización de remedios y medicamentos herbolarios, así como aportar a las monografías de la flora nativa de cada región.
Revisan secretarios de Agricultura de México y EU avances en agenda bilateral en el sector agroalimentario
Estados Unidos es nuestro principal socio comercial, el destino del 80 por ciento de nuestras exportaciones y con quien tenemos firmado un Tratado comercial, junto con Canadá. De ahí la importancia del diálogo que sostuvieron esta semana los secretarios de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula, y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Tom Vilsack.
La relación entre ambos funcionarios ha sido estrecha y cordial, en beneficio de los agricultores mexicanos, como los de aguacate de Jalisco, que ya podrán exportar a dicho país, y ni hablar de otros como los productores cárnicos, quienes también verán un crecimiento en sus ventas a ese mercado.
Por ello es importante fortalecer y mantener la cooperación bilateral permanente, donde la innovación y la tecnología tienen un peso importante, de acuerdo con las necesidades de los mercados y con sistemas de adaptación al cambio climático, aunado a la capacitación, transferencia de tecnología y extensionismo agrícola entre universidades y centros de investigación entre las dos naciones. Bien por esta relación de socios.