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Columnas
Imagine usted querido lector que existe un país en el que ser aspiracionista es sinónimo de vulgar ambicioso; un país en el que ser rico es igual a ser corrupto, traidor a la patria, racista, clasista y otros calificativos; un país en el que se le diga a los ciudadanos que aspirar a tener más de un par de zapatos es un pecado, y se creen el aspiracionismo arriba señalado.
Imagine usted que exista un país en el que ser pobre es un pasaporte directo para llegar al cielo, según el gobernante; Imagine un país en el que las dádivas se convierten en obligación constitucional y se les llama becas o pensiones.
No importa con qué se paguen esas "obligaciones", lo importante es el clientelismo político que generan, aunque claro que nunca lo van a reconocer como tal, sino como un acto de "humanismo" y "solidaridad" con quienes menos tienen, primero los pobres, son los que dan los votos; un país en el que el estado es el benefactor principal, claro con el dinero de los contribuyentes.
Ahora también amable lector le pido también que Imagine un país en el que ser pobre es pecado porque significa que se está "infectado de socialismo", lo que sea que eso signifique; un país en el que los ricos son los que deben mandar y desaparecer a los pobres porque estos últimos son el reflejo de un fracaso económico que apena a la nación; un país en el que todo se debe privatizar empezando por la educación misma y pasando por la salud más todo tipo de servicios; un país en el que el estado debe ser tan delgado que apenas sirva para regular lo poco que le queda por regular porque desde su punto de vista el mercado es el que manda y regula todo.
¿No se le hace amable lector que algo en esos países no funciona bien y que quienes aplican esas visiones están llevando claramente a su país a la ruina?
Ojalá usted no viva en uno de esos países porque le tengo malas noticias.
Eso que sucede en dichas naciones, es una película ya vista en otras épocas y los resultados fueron desastrosos.
Dirán los adoradores de estos gobernantes que ahora será diferente; lamentablemente la historia siempre se repite, y no es un dicho ligero, de verdad, la historia siempre se repite.
Las visiones totalitarias nunca han llevado a nada bueno al mundo, ni a país alguno, ni siquiera a algún individuo, si no pregúntele a un tal Adolfo Hitler.
La vida es equilibrio, la naturaleza misma nos lo dice y eso aplica también para la economía y los mercados en general.
Ojalá usted no viva en alguno se estos países, si es así, podríamos platicar en unos años a ver cómo le fue, quizás por primera vez en la historia la misma historia no será igual. Ojalá así sea.