El orangután naranja que despacha desde la Casa Blanca seguramente habrá cambiado de color por un tiempo, debido al coraje que desde la Fed le hicieron pasar este miércoles.
La Fed, al mando todavía de Jerome Powell, no hizo caso de las agresiones, epítetos y groserías que desde les ha recetado casi a diario el populista barato pero inmensamente poderoso que trabaja como presidente del país más poderoso del planeta, y que no por eso deja de ser un delincuente confeso, por si se le ha olvidado a la gente.
Su argumento barato y populista es muy sencillo: a la maravillosa gesta heróica e histórica que está haciendo para transformar a Estados Unidos (¿dónde escuchamos eso?), solamente le falta que la Fed baja la tasa de interés, porque de no hacerlo forma parte de la corrupción del pasado y de quienes tratan de boicotear su gran hazaña única en la historia de la humanidad (otra vez, ¿dónde hemos escuchado eso?).
Pero las razones técnicas y económicas para pedir una reducción de la tasa de interés brillan por su ausencia, simplemente quiere que eso se haga por decreto, porque así lo ordena su majestad.
La respuesta llegó este miércoles: La Fed dejó sin cambio la tasa de interés en un intervalo de entre 4.25% y 4.50%; la justificación para tomar dicha decisión fue muy simple. No hay condiciones y sí hay riesgos para bajar la tasa. Así de simple.
Aquí en México se sospecha, nada más se sospecha, que la reducción de la tasa de interés los meses anteriores está más bien asociada a una decisión política, que en cierta medida lo permiten las condiciones económicas, será?
Curiosamente la reducción de la tasa se inició un poco antes de que nos dejara desconsolados el "mejor presidente de la historia de la galaxia", en cuya administración se terminó el huachicol, la pobreza, las ejecuciones y masacres, la corrupción y tantas y tantas cosas más. Hablando de corrupción, lea usted esta joya de lo que se supone ya no existe.
Corrupción millonaria recetada desde el interior del IMSS
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha puesto en marcha una ofensiva contra la corrupción en el sector salud, dentro del IMSS que dirige Zoé Robledo, hay funcionarios que parecen no haberse enterado.
Este año se lanzó una ambiciosa renovación de equipo médico -tomógrafos, angiógrafos, aceleradores lineales, camillas, entre otros-, con un presupuesto de 6,322 millones de pesos. Pero mientras el discurso oficial apuesta por la transparencia, los hechos apuntan hacia otro lado.
Fuentes internas del Instituto señalan que José Monjarás Vera, de la División de Evaluación y Equipamiento Médico, estaría operando acuerdos bajo la mesa con el visto bueno de sus superiores: Susana Negrón, Efraín Arizmendi y el director de Administración, Borsalino González.
Los beneficiarios de estos presuntos arreglos serían Fausto Macías (Grupo DDM), Sebastián Latapí Clausell (Comerlat y AUG), y Nelly Guevara Garibay (SIMA), quienes ya tendrían ventaja para quedarse con jugosos contratos.
Particular atención merece la licitación LA-50-GYR-050GYR040-T-2-2025, relacionada con la adquisición de camillas. La lupa del Órgano Interno de Control y de la Secretaría de la Función Pública debería estar ahí, si es que de verdad hay voluntad de limpiar la casa.