Los presidentes latinoamericanos discutieron este martes posibles sanciones contra Ecuador durante una cumbre virtual convocada por Honduras. El evento, encabezado por la presidenta hondureña Xiomara Castro, fue organizado por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) para debatir la propuesta de declaración aprobada por los cancilleres el 9 de abril de 2024, que condena el asalto e impone sanciones a Ecuador.
Castro condenó enérgicamente la incursión, calificándola de "barbarie". El asalto policial a la Embajada de México el 5 de abril tuvo como objetivo detener al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, quien buscaba refugio en la sede diplomática.
El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador propuso que el bloque suscribiera la denuncia en el Tribunal de Justicia Internacional para evitar que un acto similar vuelva a ocurrir. Además, solicitó que se acompañe a su país en su demanda.
La ausencia del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, en la reunión llamó la atención. Fue representado por la canciller Gabriela Sommerfeld.
Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, manifestó su apoyo a que no se requiera consenso para tomar decisiones en el bloque, argumentando que el asalto a la embajada provocó "un malestar, incluso global". Advirtió que "la barbarie puede penetrar en nuestro pedazo de continente" y acusó a Ecuador de violar la Convención Americana al transgredir el derecho de asilo y el derecho al debido proceso.
Además, el presidente venezolano Nicolás Maduro ordenó el cierre de la embajada de Venezuela en Ecuador y los consulados en Quito y Guayaquil, llamando a la restitución del derecho internacional en Ecuador. Expresó su "solidaridad absoluta" con México y calificó el asalto a la embajada mexicana como un acto de "barbarie".
Otros líderes latinoamericanos, como el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, también condenaron el asalto. Algunos pidieron restituir a Glas su condición de asilado y que Ecuador le otorgue un salvoconducto para salir del país.
El presidente Noboa expresó su disposición a "resolver cualquier diferencia" con México, pero subrayó que "la justicia no se negocia".