El pasado viernes 2 de julio, el Dr. Hans Henri P. Kluge, Director Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, dió a conocer un comunicado que de manera conjunta la UNESCO y la UNICEF presentaban para recomendar la aplicación de pruebas PCR y/o de antígenos a los niños y adolescentes para agilizar el regreso a clases presenciales.
El objetivo que planteó el Dr. Kluge, fue el reabrir todas las escuelas lo más pronto posible para no dañar la salud mental de los pequeños y evitar recurrir otra vez a la enseñanza a distancia, a esto se le suma lo que la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ha informado de que “Delta” es más letal para los jóvenes o niños, porque al inmunizar a las poblaciones de adultos mayores, el virus busca donde alojarse y lo logra en poblaciones sin vacunar y que no cumplen con las medidas sanitarias debidas, lo que ha provocado el aumento de contagios en todo el mundo.
Esto, con los 2 millones 541 mil 873 casos confirmados acumulados de covid-19, los 440, 998 casos sospechosos acumulados, los 233 mil 689 fallecimientos y los 39, 889 casos activos estimados, cifras que hacen más que evidente que estamos pasando por la “tercera ola” de la pandemia, exige por parte de las autoridades educativas y de salud, considerar de manera urgente esta recomendación que intenta ser un mecanismo de prevención y de control para salvaguardar la salud y vida de los niños y adolescentes, y para que lo más pronto posible, se empiece a subsanar las consecuencias académicas, emocionales, mentales, sociales y físicas que la pandemia trajo consigo para ellos.
Aunque el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, ha dicho que la evidencia científica sobre si Delta es más agresiva que otras variantes “no es concluyente”, y sabedores de que no es partidario de la aplicación masiva de pruebas para detección del Covid-19, porque según él, según lo manifestado en febrero del 2020,” no tenía sentido ya que la relación de la cantidad de vacunas aplicadas con “la efectividad de las intervenciones, carecía de sentido técnico y científico”, hoy dejando la política a un lado y poniendo la salud de los mexicanos primero, debe junto con la Secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Alvarez, implementar la estrategia que haga posible esta recomendación, y deje ver que le importan los niños y los adolescentes, y que aprende de sus errores.
Hay evidencias claras, como en otros países el haber aplicado pruebas de manera masiva permitió tomar las decisiones adecuadas para no perder tantas vidas, hoy no solo debemos pensar que la vacuna resolverá todo, porque hasta el día de ayer solo el 37% de los adultos había sido vacunado y aun “inmunizados”, hay quienes se han contagiado y han fallecido.
La aplicación de pruebas PCR y/o de antígenos, es quizá, a falta de vacunas para los niños y adolescentes, el elemento más importante para que docentes, padres de familia y alumnos sientan que sus escuelas realmente son lugares sanos y seguros, y con esto se estará dando un paso en firme para que se logre lo que no se ha podido hasta este momento: “el regreso de todos a las escuelas”.