Por José García Sánchez
Falta muy poco para que aparezca en espacios destacados en los medios Carlos Salinas de Gortari levantando la mano de Luis Donaldo Colosio Riojas durante su campaña. La clase política tradicional prefiere los rituales a los triunfos electorales para cabalgar por la historia y con el apoyo pleno del ex presidente, el hijo del candidato malogrado culminará una etapa que el propio sacerdote de la modernidad priista inició.
La ceremonia no sólo impulsará sangre de su sangre en otras organizaciones, dará la extremaunción al PRI en nombre de la reivindicación de su líder máximo, quien se conciliará ante el país con Colosio Riojas y, cerrará un capítulo oscuro en la vida política de México. La historia también está barnizada de olvidos.
Salinas siempre se dijo nuevoleonés, aunque haya nacido en la capital, regio más que de Agualeguas, donde el rancho de su papá, Raúl Salinas, fue escuela de una generación de políticos diferentes, entre ellos, sus hijos. Monterrey será el lugar de los símbolos y la resurrección; del perdón y la amnesia. Salinas es uno de los sospechosos de la autoría intelectual del asesinato de Colosio, lo cual ni se comprueba ni se desmiente. Aseveración absurda y, al mismo tiempo, lógica. Ahora, al estilo de la mafia siciliana, será el padrino de una nueva generación de políticos en el funeral de su propio partido.
El PRI podrá refundarse o cambiar de nombre, eso es lo de menos, su transformación interna es una exigencia de sobrevivencia, como la vacuna ante el Covid. Deserciones, traiciones, detenidos, juzgados, sentenciados, prófugos, sospechosos, son los cargos públicos que ahora ostentan los priístas. Ahora sí es tiempo de cambiar y el inicio de los nuevo, dentro del tricolor empieza con la jubilación de sus jerarcas. En esos momentos es cuando México podrá transformarse a profundidad, al morir lo viejo y acabar de nacer lo nuevo, incluso dentro del PRI o como quiera llamarse esa sofisticada metáfora del autoritarismo que regala su lugar en el espacio político para perpetuarse en el mito.
Habrá que estar atentos a los topes de campaña de Colosio Riojas, porque en este ceremonial no faltará quién invierta a la segura en la carrera política del próximo presidente municipal de Monterrey. Por el momento, la intención del voto no se muestra completamente favorable para el hijo del candidato priista asesinado, las elecciones se ganan con dinero más que con simpatías, sobre todo en el norte del país, donde el padrino marca el destino.
Desde ahora el padrinazgo de Salinas a la campaña de Colosio es notorio, el discurso del joven candidato tiene el sello de la casa. Se sabe protegido, su fortaleza tiene que ver más con la devoción sacramental que con la herencia. No hay oportunismo sin causa, ni victorias electorales huérfanas.