Síguenos @ContraReplicaMX
Columnas
La evolución que marca el desarrollo de los derechos laborales tiene un esquema clásico que radica en trabajar menos y ganar más como muestra de avance hacia la liberación y la justicia. La semana de 40 horas propuesta por la Presidenta se convierte en un atentado contra los empresarios de viejo cuño, que todavía no entienden esta antigua frase que debieron entender profundamente, aunque fuera como un peligro latente, pero debieron tomarla siempre en cuenta.
Los esclavos trabajaban largas jornadas hasta de 20 horas, eran mal alimentados, y no tenía salario. La evolución de los derechos de quienes transforman la infraestructura del planeta no puede detenerse.
Hace un siglo la Revolución Mexicana estalló por los abusos de los hacendados contra los penes, cuyas mujeres pertenecían al amo, así como su salario, vida y destino. Ver hacia atrás en cuanto a derechos laborales impulsa el futuro de la liberación de los asalariados.
Los pretextos de personajes sacados de las mazmorras de las haciendas porfiristas. Se trata de tres enemigos de la razón y desleales a la 4T, que han mostrado sus diferencias públicamente en más de una ocasión Napoleón Gómez Urrutia, Pedro Haces y Ricardo Monreal.
Argumentos como los exhibidos por el monrealista Pedro Haces hablan de un rudo empresario pero nunca de un dirigente sindical. Decir que los mexicanos quieren trabajar más pero con el mismo salario recordó los tiempos dela explotación del salinismo. Además de mostrar desconocimiento total sobre el desarrollo evolutivo natural, de los derechos de los trabajadores.
La llegada de 40 horas crea, de manera automática el regreso de las horas extras que habían dejado de pagarse, por otro lado, termina de manera tangible las negociaciones por debajo de la mesa entre empresarios y líderes sindicales, que ahora parecieran defender más los intereses de los empleadores que de los trabajadores.
Cuando pedro Haces se incorporó a Morena, se dijo que su asociación Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, CATEM, sustituiría a la CTM, lo cual no era ninguna hazaña, tomando en cuenta la historia de complicidad de esa central entre líderes y empresarios.
Todo quedó en intento porque Pedro Haces y su hijo, del mismo nombre concentraron todos sus recursos en sus candidaturas. La propuesta de Morena debió centrarse en el impulso que estos tres personajes sustentaran con argumentos sólidos, datos duros, evidencias, incluso anécdotas, pero estos se convierten en el primer obstáculo de la iniciativa.
A pesar de que la Presidenta Claudia Sheinbaum anunció que sería paulatino el derecho a 40 horas laborales, hubo rechazos sorpresivos, como el de Carlos Slim, lo que se interpretó como un desacuerdo con el nuevo gobierno. Empresarios, líderes sindicales, oposición se ven impedidos a avanzar en los derechos laborales cuyo desarrollo debe ser prioridad, si realmente saben su negocio.