Lo que hoy ocurre en Morena no es una crisis, es una decisión estratégica: ordenar al partido desde el poder para garantizar gobernabilidad y resultados electorales. Durante semanas se intentó administrar el relevo con discreción. La salida de Luisa María Alcalde y el ascenso de Ariadna Montiel no son un ajuste menor. Son, en realidad, un cambio de paradigma: del partido como espacio político al partido como instrumento operativo.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por cerrar filas. Reducir incertidumbre interna, alinear estructura territorial y evitar la fragmentación rumbo a 2027. En términos estratégicos, la decisión es comprensible. En términos políticos, es más delicada.
Pero el punto fino es que, cuando el control sustituye a la política, el problema no desaparece, se transforma. Morena no nació como un aparato. Nació como movimiento. Su fuerza no ha sido solo electoral, sino política: capacidad de deliberar, de procesar diferencias, de construir identidad. Ese capital no se reemplaza con estructura.
El eventual nombramiento en el VIII Congreso Nacional Extraordinario de Morena será menos relevante por el resultado (previsible) que por su significado. Ariadna Montiel representa eficacia, territorio y operación. Es, sin duda, uno de los perfiles más sólidos en la administración. Pero trasladar esa lógica al partido implica reconfigurar su naturaleza: privilegiar la gestión sobre la deliberación, la estructura sobre la militancia, la ejecución sobre la política. Y ahí está el costo que no siempre se ve de inmediato.
Cuando la vida interna se reduce, la militancia no desaparece, se adapta. Se inhibe la crítica, se incentiva el oportunismo y se debilita la capacidad del partido para corregirse a sí mismo. El conflicto no se elimina; se acumula. Y cuando emerge, suele hacerlo en los momentos más críticos.
El cálculo de fondo apunta a 2027. Ganar, mantener mayoría, sostener la hegemonía en construcción. En ese horizonte, la centralización tiene lógica. Pero todo proceso de concentración de poder introduce un riesgo estructural: la rigidez. Un partido que depende demasiado del centro pierde flexibilidad, reduce su capacidad de adaptación y, sobre todo, concentra también los costos.
¿Sabe la presidenta el riesgo? Todo indica que sí. Hay una apuesta. La de asumir que el costo de no intervenir (fragmentación, disputas, desorden territorial) es mayor que el de ordenar. El problema no es la apuesta. Es poner límites, para alcanzar el punto medio.
Si Morena logra mantener espacios reales de competencia interna, canales de diálogo, cumplir compromisos pendientes del 2024 y generar márgenes de autonomía, este proceso puede consolidarlo como partido de gobierno. Si no, el riesgo es más profundo, que el partido deje de ser un espacio político y se convierta en una extensión del poder.
Entre la eficacia y la política hay una línea delgada. Cruzarla puede dar resultados inmediatos. Pero sostenerlos requiere algo más que control. Requiere partido.
ENTRE GITANOS
LA CIUDAD DE LOS TRENES VUELVE
Durante décadas la Estación Buenavista fue puerta de entrada y salida de la capital, corazón ferroviario de un país que se movía sobre rieles. De pronto, el modelo cambió, el abandono llegó y la ciudad tuvo que moverse sin ellos. Por eso, lo que ocurrió ayer no fue solo la inauguración de una nueva conexión hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Fue, en los hechos, la recuperación de un nodo estratégico que vuelve a colocar a Buenavista en el mapa de la movilidad
metropolitana. Ahí estuvieron Claudia Sheinbaum, Clara Brugada y Delfina Gómez para reordenar cómo se mueve el Valle de México.
Buenavista ahora es un punto donde convergen el Metro de la Ciudad de México, el Metrobús, el Trolebús, Ecobici y el Tren Suburbano. Un entramado que no solo conecta rutas, sino modelos de ciudad. Hay también una carga simbólica, el regreso del tren de pasajeros conecta con una idea de país que parecía archivada. No es nostalgia, pero volver a los rieles es, en cierto sentido, volver a pensar el territorio de otra manera.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com