La presidenta Claudia Sheinbaum pidió una investigación rigurosa sobre el ataque perpetrado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) contra una camioneta que transportaba jornaleros en Tamaulipas, hecho que dejó seis personas muertas y tres más heridas, entre ellas una mujer en estado grave. La mandataria calificó el incidente como “lamentable” y reiteró que las Fuerzas Armadas no deben disparar contra civiles desarmados.
El tiroteo ocurrió la noche del lunes 6 de octubre, cuando militares abrieron fuego contra una camioneta blanca que circulaba por una carretera del sur del estado. Según versiones oficiales, el vehículo realizó un giro brusco que fue interpretado como una amenaza, lo que desencadenó la agresión. La Sedena reconoció el uso excesivo de la fuerza y confirmó que los elementos involucrados fueron separados de sus cargos y puestos a disposición de la Fiscalía General de la República y la Justicia Militar.
Carlos Juárez, director del medio Elefante Blanco, señaló que se trata de una masacre sin precedentes en más de una década. El periodista indicó que los disparos impactaron el parabrisas y el lateral del vehículo, provocando que se estrellara contra un muro de contención. La única mujer sobreviviente permanece hospitalizada y su estado de salud se mantiene reservado.
La Sedena también admitió que no se encontraron armas en el vehículo ni indicios que vincularan a los jornaleros con actividades delictivas. Familiares de las víctimas aseguraron que todos regresaban de una jornada laboral en el campo.
Sheinbaum subrayó que México no está en una política de “disparar primero”, como ocurrió en sexenios anteriores, y reiteró que cualquier uso de la fuerza debe estar respaldado por una orden judicial o una situación de flagrancia.