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Columnas
El sábado pasado vimos actuar a los presidentes de: Estados Unidos y México,ante una crisis arancelaria de pronóstico reservado y, vimos algunas cosas muy claras, ninguno tiene la opción de evadir al otro, están obligados a tratarse ya que es mucho lo que está en juego.
Ella, que empezó su carrera en la academia, científica y en teoría de métodos rigurosos. Él, en cambio, armó su figura en la televisión, cuestiona la ciencia y usa la sorpresa y el caos como herramienta de la política.
Eso sí ambos mandatarios apelan al” nacionalismo”.
Para México, es la relación más importante y para Estados Unidos, quizá,también. Obviamente, no será una relación fácil, va a haber momentos de tensión y fricción como fue el anuncio arancelario del 25 por ciento, pero ambos gobiernos deberán esforzarse para superarlo, no hay más, más de 3 mil kilómetros de frontera los une.
Cierto que Trump tiene un proyecto proteccionista como lo mostró al aumentar los aranceles a las importaciones y es un escéptico del tratado de libre comercio con México y Canadá.
Es de llamar la atención cómo los presidentes de naciones vecinas y socios comerciales tienen visiones diplomáticas tan diferentes, por un lado, Trump es un reconocido aislacionista que sacó a su país de la Organización Mundial de la Salud y del Acuerdo climático de París; es crítico de las Naciones Unidas y ha interrumpido casi toda la cooperación internacional que provee Estados Unidos.
Sheinbaum por su parte parece querer regresar a México al multilateralismo para luchar por temas como: la migración, el comercio mundial y la lucha contra el cambio climático.
Ambos apelan a la fortaleza de su nación, a su pasado glorioso, sin embargo, son muy diferentes, a Trump le gusta generar miedo, temor y a Sheinbaum, serenidad y paciencia, supuestamente dijo, la acompañan.
El sábado 1 de febrero se abrió un nuevo y tenso capítulo en las relaciones entre México y Estados Unidos que nos permitirá ver qué país es más capaz y tiene una mejor visión de futuro para supéralo, ambos al frente de cada gobierno.
La cuestión de género resalta también en estos días, ella en teoría, feminista y defensora de las minorías sexuales, ha hecho de los derechos de la mujer unaprioridad de gobierno, planes de apoyo a las madres solteras y beneficios para las jubiladas sin pensión.
Trump, en cambio, ganó su presidencia con una defensa de la masculinidad y una crítica al feminismo y la cultura woke, es el líder de los que combaten el aborto, fue condenado por abuso sexual (cosa que él niega) y dijo que los únicos géneros aceptados en su administración serán el masculino y el femenino.
@ncar7