Autoridades de Estados Unidos confirmaron, más de 50 años después, la responsabilidad de Ted Bundy en el asesinato de la joven Laura Ann Aime, un caso ocurrido en 1974 que permaneció abierto durante décadas.
Laura Ann Aime, de 17 años, desapareció la noche del 31 de octubre de 1974 tras salir de una fiesta de Halloween en Utah. Semanas después, su cuerpo fue localizado en una zona cercana a un cañón, con signos de violencia que coincidían con el modus operandi del asesino serial.
Aunque Bundy había confesado este crimen antes de su ejecución en 1989, durante años no existían pruebas suficientes para confirmarlo de manera oficial. Fue hasta ahora, gracias a nuevas técnicas forenses y análisis de ADN, que las autoridades lograron vincularlo de forma definitiva con el asesinato.
La evidencia genética recuperada permitió cerrar el caso, considerado uno de los pendientes dentro de la serie de homicidios atribuidos a Bundy, quien es señalado como responsable de al menos 30 asesinatos en la década de 1970, aunque se sospecha que la cifra podría ser mayor.
Familiares de la víctima expresaron que, tras más de cinco décadas, la confirmación representa un cierre emocional, luego de años de incertidumbre sobre lo ocurrido.