Los mitos que creó el PRI y el PAN a lo largo de su dictadura represiva, se convierten en castillos de naipes a través de los nuevos libros de texto, de ahí su rechazo. Sus mitos más sólidos se derritieron al calor de la verdad.
Los libros son un apoyo no una terapia de conversión, son parte de un todo, narra un país nuevo y crea la perspectiva de la historia de hechos recientes que nunca había sido registrados. Los libros de texto no representan, ni intentan ser la totalidad de la enseñanza básica y dependerá de la interpretación de cada niño, que tendrá la libertad de elegir, reorientar o cuestionar los contenidos de sus libros. Los profesores están preparados para esta dinámica de pensamiento crítico. Es una de las intenciones de la nueva educación mexicana que todavía no entienden los conservadores
envueltos en la rutinaria tarea de la repetición.
La andanada golpista de improvisados especialistas que cuestionan, como nunca los libros de texto de la SEP, viene de un solo sector de la sociedad: la derecha. Podríamos asegurar que desde el momento en que el Consejo Coordinador Empresarial y la Unión Nacional de Padres de Familia, forman parte de las críticas, es la ultraderecha la que echa mano de “expertos” para descalificar los libros.
Quienes emiten su opinión sobre el contenido de los libros no son pedagogos, ni profesores, ni especialistas en la materia, son agentes políticos y/o resentidos con el régimen, pero no con la categoría necesaria para hablar de educación como si la conocieran, tratan de desacreditar un esfuerzo de más de 270 mil horas dedicadas a la elaboración de dichos textos, sólo porque dicen lo que ellos quieren ocultar.
Para los inconformes con los contenidos de los libros de texto hay datos que nunca deben registrarse en sus páginas, como el fraude electoral de 2006, la usurpación de la Presidencia de Felipe Calderón, la derrota de los españoles en la Noche Triste, la existencia de guerrillas en México, las crueldades del neoliberalismo, el autoritarismo gubernamental, la represión policiaca, etc.
La derecha, disfrazada de experta en educación, que sólo habla a la ligera hasta el grado de car en el delito, quiere tapar el sol con un dedo y recrimina asuntos que nada tiene que ver con la dinámica educativa del país.
Los negocios de Santillana, filial de grupo Prisa de España socios de TV Azteca; el monopolio de “su verdad” de una clase política agonizante; la sistemática crítica a todo lo que haga la 4T, el miedo a los cambios, el terror a la transformación de la educación, son algunas de las causas de las críticas que quieren convertir en “errores” lo que a ellos no les conviene que forme parte de la historia de nuestro país.