Era el último mes del año 2020, cuando el pueblo Triqui entró en una dinámica de conflicto social, a partir de cotos de poder producidos por los círculos de la política de aquella zona de Oaxaca, dominada por el priismo, el de Alejandro Murat.
Varios agravios, entre ellos, asesinatos, obligaron a más de 140 familias de la comunidad Triqui proteger lo más valioso de su entorno, la vida; menores de edad, mujeres y personas de la tercera edad del pueblo originario salieron de sus tierras producto de las acciones hostiles.
Pidieron ayuda de inmediato al gobernador Alejandro Murat, pero no les contestó; por el contrario, el grupo contrario continúo con las amenazas y los persiguió hasta expulsarlos del municipio oaxaqueño, sin la intervención de alguna autoridad para protegerlos.
Las 143 familias de origen Triqui, donde predominan las mujeres con el colorido huipil, no tuvieron más remedio que salir de la entidad más pobre del país y enfilarse rumbo a la capital del país, con la intención firme de que el presidente López Obrador los recibiría y, juntos, solucionar el regreso a sus tierras, a su vida, a sus usos y costumbres.
Han pasado 14 meses desde que las personas de origen indígena pernoctan en las calles de ciudad de México; primero lo hicieron frente a Palacio Nacional; luego sobre el Eje Central y más tarde, sobre la avenida Juárez, frente al Palacio de las Bellas Artes.
El gobierno capitalino, el de Claudia Sheinbaum, les ofreció algunas letrinas móviles, algunas casaste campaña y un poco de comida, mientras arreglaban la intervención de las autoridades de policía de los tres ordenes de gobierno; hasta el momento eso no ha pasado.
Alejandro Encinas, titular de la oficina de derechos humanos de la Secretaría de Gobernación, activó una serie de encuentros para tratar de lograr un regreso inmediato y seguro, pero esta acción es fallida.
En algún momento, el propio Encinas Rodriguez, junto con el comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio, se organizaron para tratar de recuperar el territorio que perdieron los integrantes del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI), pero al verse pertrechados por los invasores, detuvieron el operativo y regresaron a la capital, “nos pudieron matar”, dijo uno de ellos.
El pasado lunes, en plena madrugada, un grupo de policías capitalinos acecharon y rodearon a los indígenas Triquis y los “invitaron” a ser reinstalados, mientras otros de ellos, destruían el campamento, que habían instalado los agraviados.
Ya trasladados a un predio —ubicado entre las alcaldías capitalinas de Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc— pretendieron encerrar a los menores de edad, mujeres y personas de la tercera edad con la idea de que ahí tendrían mejores condiciones de vida y seguridad, documentó el Centro de Derechos Humanos “Zeferino Ladrillero”.
Pareciera que, en la víspera de realizarse el relevo de Murat en aquella entidad, los Triquis son una amenaza, incluso en la capital del país, para diferentes grupos que ostentan el poder, pero lo cierto es que los indígenas mexicanos son victimízanos por segunda y tercera ocasión. ¡Qué dolor da La Tierra Blanca de Copala sin sus triquis, sin sus habitantes originarios!
Punto Cero
Muy buena noticia. Las obras de infraestructura insignia del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el Tren Interoceánico y el Tren Maya, contarán con sucursales de Telecomunicaciones de México (Telecom), así lo afirmó Rocío Mejía Flores, directora general del organismo.
*Periodista | @JoseVictor_Rdz