El comandante Carlos Cienfuegos, integrante de la brigada mexicana Topos Azteca, solicitó una reunión con el alcalde de Cali, Alejandro Eder, con el objetivo de coordinar las labores de búsqueda y rescate de personas tras el terremoto que afectó a Colombia.
El rescatista pidió al mandatario local un encuentro de entre cinco y diez minutos, en el que también participaran responsables de los cuerpos de emergencia, para establecer una estrategia conjunta que permita aprovechar al máximo los recursos disponibles en las zonas afectadas.
“Le ruego que me reciba cinco o diez minutos, haga una reunión con todos los jefes de Bomberos, la gente responsable, nos ponemos de acuerdo, trabajamos y vamos a salvar más vidas. Y si no salvamos vidas, a recuperar los cuerpos para entregárselos a sus familias”, expresó Cienfuegos.
El comandante explicó que se trasladó a Colombia para colaborar en las labores de emergencia y señaló que consideraba necesario mejorar la coordinación de los equipos que participan en los operativos. En su mensaje también afirmó que “están desperdiciando las vidas que tiene el equipo”.
La petición ocurrió mientras las autoridades de Cali mantenían activos los trabajos de búsqueda, luego de que se detectaran posibles señales bajo estructuras colapsadas. La ciudad decidió ampliar por 48 horas las labores de rescate pese a que ya había concluido la ventana inicial de 72 horas considerada de mayor posibilidad para encontrar sobrevivientes.
De acuerdo con el reporte difundido sobre la emergencia, hasta ese momento se contabilizaban 287 personas fallecidas, 3 mil 975 heridas y 111 desaparecidas. Además, se habían registrado daños en edificaciones y se habían retirado miles de toneladas de escombros.
Entre los puntos donde se concentraron los trabajos se encontraban sectores como el Hospital Universitario del Valle, Cuarto de Legua, Capri y distintos puntos de las calles Quinta y Novena, donde se reportaron afectaciones estructurales.
Los equipos de emergencia continuaban utilizando sensores de sonido y temperatura, además de perros especializados, para localizar posibles sobrevivientes entre los restos de las construcciones. Las autoridades también pidieron a la población mantener silencio en las zonas de intervención para evitar interferencias durante las labores de localización.
La búsqueda se mantenía activa mientras los organismos de socorro evaluaban las condiciones de las estructuras y las señales detectadas, con el objetivo de determinar si todavía existían personas con vida bajo los escombros.