A lo largo de los años, diversas costumbres asociadas a la Semana Santa han ido desapareciendo o transformándose, reflejando los cambios sociales y culturales en México y otras regiones con fuerte influencia de la Iglesia Católica.
Entre las prácticas que han perdido presencia se encuentra la estricta observancia del ayuno y la abstinencia, que anteriormente se seguían con mayor rigor durante toda la semana. También han disminuido algunas representaciones tradicionales, como los viacrucis organizados exclusivamente por comunidades locales, que en el pasado tenían un carácter más íntimo y participativo.
Asimismo, ciertas manifestaciones simbólicas, como el uso de vestimentas específicas, rituales de silencio prolongado o costumbres domésticas relacionadas con la conmemoración, han ido quedando en desuso debido a la modernización y a la influencia de nuevas formas de vida.
Aunque muchas de estas tradiciones han cambiado o desaparecido, otras han evolucionado y se han adaptado a los tiempos actuales, permitiendo que la Semana Santa continúe siendo una celebración vigente que conserva su esencia religiosa, aun en medio de una sociedad en constante transformación.