Daniel Montes de Oca
Nelson Toledo Gálvez, refugiado y líder las juventudes de Salvador Allende, recordó cómo la dictadura en Chile lo torturó y mantuvo dos años en prisión, tras el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973.
Señaló que la persecución el gobierno del general Augusto Pinochet, obligó a los dirigentes de izquierda a esconderse puesto que la represión en esos momentos en su contra fue brutal.
“Estuvimos de casa en casa con mucho miedo, y pude salir rumbo a provincia, a Bío-Bío y me detienen el 6 de octubre. Ahí empieza mi calvario, me agarra su servicio de inteligencia militar, me llevan a Chillán. Me aplican corrientes (eléctricas) en todas las partes del cuerpo y la golpiza que nadie se imagina”.
Recordó que una noche lo ingresaron a un calabozo y después le dieron una navaja para que él mismo se quitara la vida.
Gálvez indicó que posteriormente lo llevaron al regimiento de Chillán y ahí comenzaron a torturarlo. El 10 de octubre su esposa se encontraba afuera del punto y el jefe del Servicio de Inteligencia Militar le preguntó a su mujer que dónde tenían escondidas supuestas armas.
“Mi esposa respondió que no sabía nada de armas y la presionan. Dijo ‘yo me puedo morir y no sé nada’, y después le ofrecieron un vaso de agua, respondiendo ‘no voy a tomar esa agua porque puede estar envenenada’.
Al ver la firmeza de mi esposa, le dijeron que ‘vamos a fusilar a su marido a las siete de la mañana y le damos la oportunidad para que se despida. Venga a recoger el cuerpo a las ocho de la mañana’. Mi mujer me dice que está embarazada y yo no creía en Dios, pero salí vivo. Fue uno de los momentos más duros de mi vida porque quería conocer a mi hijo”.
Finalmente, resaltó que una vez finalizada dictadura la democracia volvió con elecciones libres y agradeció a México por abrirle las puertas.
“Darle mi agradecimiento a este país tan generoso porque yo salí (de Chile) en bastón, con muletas. Me sacó la ONU y mi eterna gratitud a este gran país tan solidario”, concluyó.
Imagen: Captura de video