El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que evalúa dos escenarios frente a Irán: impulsar una negociación que facilite la reconstrucción del país o aplicar medidas destinadas a acabar con la República Islámica en el contexto de las crecientes tensiones entre ambas naciones.
Durante su intervención en la sede de Naciones Unidas, el mandatario afirmó que enfrenta una decisión trascendental respecto al futuro de Irán. Trump sostuvo que la prioridad de su gobierno es impedir que Teherán obtenga capacidad nuclear militar y defendió la estrategia de presión impulsada por Washington.
Las declaraciones del presidente contrastaron con el mensaje que proyectó durante su discurso, en el que se describió como un líder enfocado en resolver conflictos internacionales. Según Trump, su administración ha pasado de las declaraciones a las acciones para enfrentar amenazas globales y promover acuerdos en distintos escenarios.
El mandatario también expresó confianza en que eventualmente pueda alcanzarse un entendimiento con Irán. En ese sentido, pidió a la comunidad internacional mantener las medidas de presión económica sobre el gobierno iraní para favorecer una solución negociada.
En temas de seguridad internacional, Trump justificó la participación de Estados Unidos en las acciones militares contra Irán y aseguró que dichas operaciones han frenado las aspiraciones nucleares de Teherán. Asimismo, reiteró la importancia estratégica de restablecer plenamente el tránsito en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial.
Respecto a la guerra en Ucrania, el mandatario afirmó que su gobierno mantiene contactos con las autoridades de Rusia y Ucrania para acelerar una salida al conflicto, al asegurar que existen esfuerzos diplomáticos en marcha para alcanzar una solución.
Trump también aprovechó el escenario de la ONU para reafirmar la postura de Washington en América Latina. El presidente subrayó que Estados Unidos empleará todos los recursos disponibles para proteger sus intereses en la región y enfrentar amenazas que considere relevantes para su seguridad nacional.
En ese contexto, hizo referencia a México al abordar el problema del narcotráfico y llamó a reforzar las acciones contra los cárteles, organizaciones que comparó con grupos terroristas debido a su capacidad operativa y nivel de violencia.