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Columnas
La carrera presidencial en los Estados Unidos luce muy cerrada y en estos días finales de julio aún podemos hablar de una ventaja de Donald Trump, poca ciertamente, y la pregunta es ¿Qué harán los republicanos y su candidato para mantenerla?
Y no es por demás cuando vimos en el primer día de la aparición de la posible candidata republicana que alcanzó los casi 2 mil delegados nacionales y su voluntad para convertirla en la aspirante demócrata que se vea la cara con Trump en noviembre próximo.
La carrera presidencial cambió en unos minutos del domingo pasado, dio un giro que no se había previsto y pasó de mostrar una ruta casi segura para el triunfo de Trump y los suyos, a una real competencia en donde tendrán que competir con Kamala Harris y los demócratas que la acompañan.
A lo largo de la tarde del domingo y del lunes mismo, la figura de la todavía vicepresidenta surgió de la invisibilidad en la que estaba sumergida y que impactaba a quien ocupa la segunda posición política más importante para salir a la luz de una competencia directa.
La vía libre con la que los republicanos caminaban rumbo a la Casa Blanca se complicó y ahora tendrán que estar pendientes de las curvas, las subidas y bajadas que se presenten, pero, sobre todo, de la otra competidora que en cualquier momento puede ponerse a la par o incluso lograr un rebase.
Sin duda que el arribo y la consolidación de Kamala Harris en la candidatura demócrata (por formalizarse en la Convención Nacional del 19 de agosto)sorprendió a gran parte de la clase política estadounidense, pero sobre todo a los republicanos que habían realizado acciones en su contra, en el mejor de los casos o simplemente la minimizaron (la invisibilidad a la que hacía referencias líneas arriba).
La contienda presidencial tiene fecha límite para su realización y los candidatos tienen menos de cien días de campaña en donde seguramente veremos cómo intentan conseguir la voluntad electoral de los indecisos que han decidido no participar y dejar que otros decidan por ellos.
Al transitar por la difícil ruta de la imparcialidad, parece que ambos candidatos, ahora sí, tienen la posibilidad de alcanzar el triunfo en la segunda semana de noviembre, tendremos sin duda una campaña muy competida.
La democracia, sin duda, necesita momentos como los vividos el domingo pasado en donde se pueda refrescar el escenario donde los contrincantes pueden ofrecer sus mejores propuestas, o las que ellos estimen puedan redituarles más votos (Trump y sus ataques y descalificaciones para los inmigrantes, las minorías, el cambio climático y la economía cerrada).
La campaña política reinicia con una nueva y fuerte candidatura. A esperar.
@arnc7