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Columnas
Al día de hoy en México nacer mujer trae consigo condiciones desiguales, pero nacer mujer lesbiana, es sinónimo de ausencia de opciones y poca visibilidad, porque estadísticamente sólo el 5% de las mujeres de la diversidad se declaran abiertamente lesbianas y es quizá por miedo, porque México ocupa el segundo lugar a nivel mundial por crímenes de LGBT fobia.
Mi realidad es quizá menos dolorosa porque he luchado por ello. He mirado de frente a los que en la calle se reían de mí, respondo en voz alta a cada señalamiento, sigo defendiendo a los que todavía no se pueden defender. He aprendido a abrazar la libertad de ser quien realmente soy desde el amor que me tienen los que me rodean, eso ha impedido que sufra la crueldad de quienes me han violentado por ser una mujer diversa y la del sistema mismo que tanto ha segmentado y violentado nuestra sociedad.
Todos los días en cada rincón de este país hay miles de personas de la comunidad LGBTIQ+ que sufren violencia en sus diferentes expresiones, al día de hoy no hay lugar seguro para nosotros; la discriminación se hace presente en la casa, la calle, la escuela, el trabajo y hasta las mismas instituciones del servicio público.
No hay nada más triste que crecer en una sociedad que se ha empeñado en negarnos, que nos señala sin que podamos defendernos, castigando nuestra existencia.
Salgo a la calle, llego al trabajo y camino por el mágico y estigmatizado barrio de Tepito, barrio de familia, trabajo y personas francas, donde la diversidad convive con la comunidad. Sale a mí encuentro la sonrisa del vecino, el grito del niño, encuentro entonces un lugar seguro, amable, que cobija la utopía, la misma utopía que compartimos la mayoría de un mejor presente, uno que abrace la diversidad desde el amor, lejos de los prejuicios y la discriminación.
Salir a la calle, me hace sentir que tenemos la capacidad de ver a las personas y darle valor al otro más allá de los estereotipos creados. En esta ciudad me siento libre de ser quien soy, aquí siento que pertenezco desde la libertad.
Mucho se habla del ideal que supone la igualdad en nuestro país, no hay diputada o diputado en san lázaro, mi lugar de trabajo que no lo tenga en su discurso, pero, ¿verdaderamente sabremos qué significa garantizar la igualdad para todas las personas?, en una sociedad que sigue organizada bajo condiciones de superioridad e inferioridad, una sociedad que asigna roles, preconcibe deberes y espera comportamientos determinados.
Andrea Gutiérrez