Los materiales de Ricardo Martínez
Los materiales de Ricardo Martínez

viernes 14 de Diciembre de 2018


DABI XAVIER

“Hay que saber oír en el tiempo las voces antiguas. Hay que distinguir las voces de los ecos”, dejó dicho Ricardo Martínez, el notable pintor mexicano de cuyo nacimiento se cumplió el centenario el pasado mes de octubre y de quien el Museo del Palacio de Bellas Artes tiene actualmente la exposición Desde el interior, como explica la estudiosa Dabi Xavier.

Ricardo Martínez fue un hombre culto, amable y reservado. Estableció largas amistades con poetas, escritores, editores y artistas; nunca estuvo involucrado en escándalos ni chismes. Durante toda su vida se dedicó a pintar y muy pocas veces concedió entrevistas; la última registrada es la del poeta Marco Antonio Campos, titulada “Conversación única con Ricardo Martínez”, publicada en la revista Proceso (número 1664, 21 de septiembre de 2008, pp. 74-76). Para saber de Ricardo Martínez hay que conocer su obra: mirarla y descubrir lo que nos quiere decir.

A la edad de 24 años participó por primera vez en dos exposiciones colectivas: Arte mexicano contemporáneo en la Galería de Arte María Asúnsolo en Guadalajara, Jalisco, así como en la exhibición Arte mexicano contemporáneo en University Club of Mexico, Ciudad de México; y a los 26 tuvo su primera exposición individual en la Galería de Arte Mexicano. A partir de entonces la crítica escribió sobre él y a la fecha Ricardo Martínez ha sido tema de reflexión y estudio. El artista no se encasilló en ninguna de las corrientes pictóricas que se originaron en el arte mexicano del siglo XX, sino que creó su propio estilo. Para él era fundamental tener conocimientos de las culturas antiguas y comprender el presente. Estudió a profundidad las culturas mesoamericanas y las plasmó a su manera en su obra. Asimismo, tenía conocimientos del arte y los artistas de distintas épocas y de todo el mundo, así como de literatura y poesía.

En 2009, al fallecer Ricardo Martínez, sus hijos crearon la Fundación que lleva su nombre, con el propósito de resguardar, proteger, difundir y promover la obra y el acervo del artista.

En el marco del centenario de Ricardo Martínez, este 2018 la Fundación publicó el libro Ricardo Martínez, a 100 años de su nacimiento, con prólogo de Arturo López Rodríguez y textos de Zarina Martínez, Miriam Kaiser, Aurora Yaratzeth Avilés García, María Fernanda Matos Moctezuma, María José Ramos de Hoyos y Dabi Xavier. Los textos, en español e inglés, están acompañados de 300 imágenes de obras en su mayoría inéditas, fotografías, viñetas, las portadas de los libros ilustradas por él, cartas e invitaciones. La coordinación editorial es de Alberto Tovalín y el concepto y diseño editorial de Teresa Peyret.

Con Fomento Cultural Banamex se realizó la exposición Ricardo Martínez y la figura humana que se presentará en tres casas señoriales: Casa Montejo de Mérida (actualmente expuesta, hasta enero de 2019), Casa del Mayorazgo de la Canal en San Miguel de Allende (enero-abril, 2019) y El Palacio del Conde del Valle de Súchil en Durango (mayo-agosto 2019).

Asimismo, se lleva a cabo la exposición Ricardo Martínez. Desde el interior en las Salas Paul Westheim y Justino Fernández, ubicadas en la planta baja del Museo del Palacio de Bellas Artes, que estará abierta al público hasta el 24 de febrero de 2019. El 28 de octubre de 2018 se transmitió por Canal 22 el documental titulado Recordando a Ricardo Martínez. Por último, el catálogo de obra será incluido en la base de datos del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

Travesía vital del Artista

En 1938 ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y un año después fundó el grupo denominado “Amigos de la Conservación de los Frescos de José Clemente Orozco” para proteger los murales del artista jalisciense del vandalismo de los estudiantes. En 1940 ingresó a la Facultad de Derecho de la UNAM, pero muy pronto decidió dedicarse de lleno a la pintura. Asistió a la Academia de San Carlos, pero permaneció sólo poco tiempo. Fue un artista autodidacta, y se formó a partir de la observación y el estudio de libros sobre arte, uno de ellos fue el volumen The Materials of the Artists de Max Doerner.

A principios de los cuarenta conoció a Zarina Lacy, quien fue su compañera de vida, y durante la década conoció a poetas, escritores, editores y artistas, con quienes mantendría una larga amistad, entre ellos Rubén Bonifaz Nuño, Alí Chumacero, Joaquín Díez-Canedo, Francisco Giner de los Ríos, Jorge González Durán, José Luis Martínez, Juan Rulfo, Juan José Arreola, Henrique González Casanova, Federico Cantú, Carlos Mérida, Luis García Guerrero y Juan Soriano. Más adelante se relacionó con los artistas Ángela Gurría, José Luis Cuevas, Rojo, Fernando Ramos Prida, Fernando González Gortázar, e intelectuales como Luis Cardoza y Aragón, Carlos Monsiváis, Gabriel García Márquez y Fernando Benítez. En 1944 Federico Cantú llevó a Martínez a la Galería de Arte Mexicano manejada por Inés Amor y desde entonces y hasta 1964, el artista expuso una vez al año.

A finales de los años cuarenta fue invitado a dar clases de pintura en la Fine Arts Center School, de Colorado Springs y posteriormente en San Diego, California. Ahí estableció amistad con el director del Centro, el artista francés Jean Charlot. Durante su estancia diseñó la escenografía y el vestuario de la obra Xochipilli de la coreógrafa Hanya Holm.

Ricardo Martínez expuso tanto en México como en el extranjero. En 1959 exhibió de manera individual en la galería The Contemporaries de Nueva York, y a partir de ahí su obra se dio a conocer en distintos museos y galerías de Estados Unidos. En México, se llevaron a cabo las muestras Pintura de Ricardo Martínez (1969) y Expansión rítmica de los volúmenes (1974), ambas en el Museo de Arte Moderno; las exposiciones Ricardo Martínez. Obra reciente, 1975-1984 (1984) y Ricardo Martínez. Exposición antológica. Homenaje nacional (1994) estuvieron en el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2011 se expuso la muestra retrospectiva Ricardo Martínez en el Museo de la Ciudad de México.

Hasta la fecha la Fundación Ricardo Martínez tiene registro de más de 40 ilustraciones para libros de poesía, narrativa y ensayo. El primero de ellos se titula Epigramas americanos de Enrique Díez-Canedo, publicado en 1945. Ricardo Martínez ilustró las plaquettes como Parentalia de Alfonso Reyes (1954), Relatos mexicanos de Ángel Bassols Batalla (1954), Los días enmascarados de Carlos Fuentes (1954), entre otras, de la colección Los Presentes que dirigió Arreola; también realizó viñetas para las portadas de los libros pertenecientes a la colección Tezontle del FCE: Libertad bajo palabra de Octavio Paz (1949), Los demonios y los días de Rubén Bonifaz Nuño (1956), Sin tregua de Jaime Torres Bodet (1957); de la colección Letras Mexicanas, destacan las viñetas en la portada e interiores de la primera edición de Pedro Páramo de Juan Rulfo (1955), la portada de Palabras en reposo de Chumacero (1956) y Una luz en la otra orilla de María Lombardo de Caso (1959). Una de las últimas viñetas publicadas está en la portada de La piedra en el pozo de Luis Roberto Vera (Ediciones de la Quinta Estación, México, 1978). Óleos de Martínez han sido reproducidos en títulos como La cabeza de la hidra de Carlos Fuentes (1978), Jaime Sabines. Otro recuento de poemas (1993), Retrato crítico de Alí Chumacero (1995), La herencia de Jorge G. Castañeda (1999).

En noviembre de 2008, con motivo de sus noventa años, Ricardo Martínez recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes, la Medalla y Diploma del Distrito Federal y fue nombrado Ciudadano Distinguido.



Desde el interior



En la Fundación Ricardo Martínez se tienen registrados más de 500 dibujos en hojas tamaño carta, blocs, cuadernos de distintos tamaños, sobres y hojas sueltas, así como numerosas pruebas de color, que dieron pie para realizar la exposición Ricardo Martínez. Desde el interior. En esta primera fase se seleccionó una serie de dibujos que muestran los recursos del artista como las escalas, las retículas y el estudio de las figuras.