¿Disfrutas de una copa de vino en buena compañía, pero la botella no se termina al final de la velada? Lamentablemente, una vez descorchada, la mayoría de los vinos solo se conservan en buen estado durante unos pocos días. Aunque existen excepciones, por lo general el margen de tiempo para disfrutar de un vino en su momento óptimo tras abrirlo es breve. Algunos vinos mejoran progresivamente, pero son casos excepcionales en el mundo vinícola. Dado que cada vino tiene sus matices (añada, variedad de uva, calidad, condiciones de almacenamiento previas a la apertura, etc.), no existen reglas estrictas e inamovibles; sin embargo, hay ciertos aspectos que conviene tener en cuenta, desde cómo conservar el vino sobrante para mantenerlo fresco durante más tiempo hasta cómo identificar cuándo ya no es apto para el consumo.
¿Cuánto dura el vino una vez abierto? Aunque algunos hacen distinciones según el tipo de vino (tinto, blanco o rosado), se recomienda consumir los vinos tranquilos en un plazo de dos días tras su apertura y los espumosos en un solo día. La regla general para los vinos tranquilos es no superar las 48 horas. La mayoría de los vinos tranquilos mejoran notablemente en un lapso de 12 a 24 horas: sus sabores frutales se intensifican y sus notas tánicas o amargas se atenúan o quedan eclipsadas por esos matices más afrutados. Pasado ese tiempo, suele producirse un deterioro gradual en el que el vino pierde viveza y adquiere un carácter plano, amargo, metálico y alcohólico.
En el caso de los vinos con burbujas, lo ideal es compartir la botella con amigos justo después de abrirla. Para los espumosos, creo que no se deben superar las 24 horas, incluso utilizando un tapón especial para champán. Por lo general, se puede observar una pérdida de calidad en las burbujas al cabo de 6 a 12 horas.
¿Qué afecta a la vida útil del vino una vez abierto? La edad del vino es uno de los factores principales que influyen en cuánto tiempo se mantiene en buen estado tras abrirlo. A menudo, las mismas cualidades que permiten a un vino tener potencial de guarda son las que hacen que conserve su calidad durante más tiempo una vez abierto, un vino más joven puede aguantar más tiempo abierto. Otro factor son aquellas características que se suavizan con la decantación o el envejecimiento. Los vinos con taninos marcados o notas frutales discretas suelen requerir decantación o envejecimiento para que dichos elementos se integren mejor en el conjunto del vino. Por otro lado, los vinos con menor potencial de guarda tienden a mantener su calidad días después de haber sido abiertos. Los vinos muy sencillos no ganan ni pierden gran cosa con la aireación, especialmente los blancos más simples. A menudo se perciben casi igual de bien, días después de abrirlos, ya que se consumen muy fríos y funcionan más como un vehículo de alcohol que como un vino fino destinado a la degustación pausada.
Buenas prácticas para conservar el vino una vez abierto es conservarlo a temperatura de servicio. Guárdalo en un lugar fresco, pero no en el refrigerador ni sobre la encimera caliente de la cocina, es mejor buscar un sitio fresco, pero no frío. Guarda el vino en un lugar oscuro. Manten las botellas abiertas (y las cerradas) alejadas de la luz solar directa y de fuentes de calor. Vuelve a colocar el corcho en la botella y vuelve a poner siempre el corcho o el tapón. Asegúrate de que quede bien cerrado con el corcho original o con un tapón para vinos. Traslada el vino a un recipiente más pequeño como un decantador o una botella de menor tamaño para que quede lleno hasta arriba, y luego cerrarlo. Esto es excelente para preservar la frescura del vino durante más tiempo. Cuanto más pequeño sea el recipiente, menor será la cantidad de oxígeno presente en la botella. Evita que el vino sufra cambios bruscos de temperatura. He visto que algunas personas sugieren enfriar mucho los vinos, pero permitir que la temperatura fluctúe drásticamente tras abrirlos (por ejemplo, meter un tinto en el refrigerador, dejar que se caliente y repetir el proceso) hace que el vino pierda sus cualidades agradables más rápido que cualquier otra cosa.
Señales de que una botella abierta ya no es apta para beber: aunque el vino no se vuelve perjudicial si se deja abierto demasiado tiempo, deja de ser agradable al paladar. El primer indicio es que, sencillamente, ya no resulta agradable, en concreto, cuando los taninos, la acidez o el alcohol pasan a ser los rasgos dominantes en lugar de mantener un equilibrio entre todos los elementos. En segundo lugar, si el vino presenta características que no tenía al abrirlo por primera vez: cuando el vino adquiere notas desagradables, como a fruta cocida o a frutos secos, que no estaban presentes cuando lo probaste originalmente. Ideas erróneas comunes sobre el vino abierto La creencia de que debe guardarse en el frigorífico tras abrirlo. Si bien no conviene conservar el vino en un ambiente cálido ya que esto acelera el proceso de oxidación, tampoco es recomendable someterlo a fluctuaciones extremas de temperatura. La clave está en almacenar el vino a una temperatura constante, tanto si está abierto como si no. Lo ideal es una vinoteca a unos 13 °C (55 °F). Una vez que el vino ha perdido sus cualidades óptimas para el consumo, lo único que queda es desecharlo. Si la botella lleva abierta unos días y ya no está en su mejor momento para beberla, puedes optar por utilizarla para cocinar o para elaborar vinagre.
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