En el no tan lejano año de 2023, hace exactamente tres años, en el mes de julio concretamente, los jóvenes mencionados en el encabezado de este artículo le dieron a México uno de sus más grandes orgullos en la historia, ellos sí, ganaron medallas de oro, plata y bronce en la olimpiada de matemáticas que se realizó en Chiba, Japón.
Lamentablemente, en un país lleno de ignorantes y gente altamente manipulable por la política y la mercadotecnia, este logro histórico apenas mereció unas pocas notas de prensa de algunos medios que, pese a sus seguros intereses comerciales, vieron algo de destacado en esta proeza.
Las matemáticas no venden, no llevan votos masivos a las urnas, no provocan consumo masivo de alcohol y alimentos chatarra, no en México, lamentablemente.
Por lo anterior y muchas cosas más, desgraciadamente los logros de estos jóvenes no fueron acompañados por multitudinarias asistencias en las glorietas de Paseo de la Reforma, tampoco celebrados perrunamente y bajo los influjos del alcohol y de cierta hierba (yo lo vi, nadie me lo contó), por eufóricos mexicanos ansiosos de triunfos (eso solo sucede si son triunfos futbolísticos, aunque sea contra selecciones de medio pelo, igual que la nuestra).
Tampoco sus triunfos fueron acompañados por el entonces mandatario de este país, que de haber querido hubiera mandado poner pantallas en algún lugar, arroparse con los suyos como lo hizo este año la presidenta, y gritar desaforado el !Viva México¡ al ver el logro de estos jóvenes, este sí un verdadero hito histórico.
Pero eso era mucho pedir a un ignorante que dijo que gobernar un país no era mayor ciencia, y que para controlar a los narcos los amenazaba con el terrible castigo de acusarlos con sus mamases y sus abuelitas; un aldeano que decía que no salía a representar a México en los eventos internacionales en los que se requería su presencia porque el pueblo bueno y sabio no se lo pedía.
Ustedes jóvenes triunfadores tampoco tuvieron que ser los actores de un esfuerzo mercadológico de grandes magnitudes resumido en una frase-pregunta: ¿Y si sí?, cuyo único fin siempre fue enajenar a millones y millones de ya de por sí enajenados y fanatizados mexicanos.
Rogelio Guerrero Reyes, Omar Farid, Víctor Bernal, Eric Ransom, Luis Martínez y Mateo Latapí, ustedes no necesitaron de la ayuda de algunos medios de comunicación para idiotizar a millones de mexicanos con una pregunta de la que se sabía la respuesta desde siempre, porque los verdaderos triunfadores no lo necesitan.
Lamentablemente, quizás ustedes nacieron en el país equivocado, en uno donde si no eres futbolista fracasado y estás en la selección, no mueves masas ni millones y millones se enajenan con tus "logros", así sean los mismos de siempre, no eres digno de reconocimiento. No importa que tus "logros y hazañas" casi siempre sean cuando juegas de local, porque en otras tierras la historia es muy distinta, esa historia que ustedes sí construyeron en tierras tan lejanas como Japón.
Yo, como ustedes, no puedo hacer mucho por cambiar esta historia de un país que no quiere cambiar, y que pasarán décadas o siglos para que se dé cuenta de este tipo de errores.
Sin embargo, y a destiempo, les agradezco por haber puesto, ustedes sí, el nombre de nuestro país muy en alto.
Ustedes sí son triunfadores, ustedes sí pudieron, ustedes sí representan a ese México que tanto necesitamos y que ahí está, pero que no lleva votos masivos, lamentablemente.
Gracias jóvenes, gracias por el sí. Ustedes sí pudieron.