En algún instante, recuerdo, muchos le reprocharon el voto a conciencia que realizó el PT en algunas determinaciones para modificar el marco constitucional, básicamente la reforma electoral que se propuso desde el ejecutivo. Algunos de ellos, inclusive, propusieron disolver una sociedad que data de los tiempos de Andrés Manuel López Obrador. De hecho, le quisieron cargar la mano con algunas declaraciones y, asimismo, una guerra sistemática que se propagó en las redes sociales. Fue, podemos decirlo así, un momento de injusticia que vivió uno de los principales aliados del proceso de transformación. Días más tarde, luego de replantear el derecho a disentir, se supo que no existía nada por cuestionarles más que la congruencia con la que se plantearon.
Ahora que han visto lo valioso que constituye una alianza, queda claro que la misma presidenta, a través de Ariadna Montiel, mostró claras señales para subsanar cualquier herida que haya provocado la gestión de Luisa María Alcalde, con quien no hubo buena comunicación para operar los temas político-electorales. Precisamente por ello, ante lo apremiante que significa organizar y planear un proceso electoral, hay que sacar a flote la sagacidad y el oficio para sumar apoyos a la misma causa. Hace poco, en efecto, las tres fuerzas que integran la coalición sellaron un pacto de unidad; o sea, todos se han integrado a una sola columna vertebral que, con presencia en cada uno de los rincones de México, asume el compromiso social que se ha ratificado en las urnas.
Hoy, por donde lo veamos, Morena, en conjunto con los aliados, es inmensamente favorita para ganar el mayor número de entidades. Entre ellas, por supuesto, el estado de Michoacán, que hace poco visitó la presidenta y, dadas las circunstancias, no podemos ser ajenos al poder de convocatoria. Ella misma, incluso, será un factor determinante para influir en el resultado. Me refiero a que su imagen, como en su momento lo fue AMLO, arrastra un efecto entre la ciudadanía que se siente cobijada por el proyecto de transformación. Es como una ola que no se detendrá, mayormente ahora que el Partido del Trabajo ha decidido darle todo el apoyo al senador con licencia, Raúl Morón. Eso es un acumulado que pocos pueden presumir, básicamente en la antesala de que se apliquen los cuestionarios a pregunta expresa.
A estas alturas, luego de la suma del Partido del Trabajo, vimos un repunte favorable de Raúl Morón, que se afianza en la cima de las preferencias con un margen muy holgado del segundo lugar. Hace poco, a propósito de ello, lo corroboramos con las mediciones del mes de julio. Eso significa que la cercana relación con el Partido del Trabajo, en definitiva, está dejando una huella que podemos ir concretando como concluyente para saldar el proceso interno al que, por cierto, se enfrentarán a un rival que viene de recibir el respaldo de la presidenta durante su visita a Michoacán; o sea que, tempranamente, podemos ir descifrando al ganador que siempre ha salido avante en los ejercicios. Hace cinco años, por ejemplo, superó a Cristóbal Arias Solís, uno de los fuertes contendientes en aquella ocasión.
Haciendo cálculos, desde luego, se abre una puerta enorme para que ese escenario se repita nuevamente. El grueso de los michoacanos, ahora que se han incrementado las chances por la suma del Partido del Trabajo, está muy claro que se decidirá por Raúl Morón. De entrada, eso está generando, lo hemos dicho en otros espacios de opinión, una reconfiguración y una correlación de fuerzas que será decisiva. Dadas las circunstancias, a Raúl Morón le tocará el enorme desafío de subsanar las heridas que siempre provocan estos procesos internos, mucho más ahora que se acrecentó la lista de aspirantes. Suele ser así, máxime ya que se arrastran tensiones que, por delante, son agravios que no pueden dejarse madurar, principalmente porque se tendrá que liderar una sola expresión que cargue con la inmensa mayoría de simpatizantes y militantes de la izquierda.
Será una primera batalla que, por su experiencia, puede librar a la perfección Raúl Morón. Lo demás, con una oposición contra las cuerdas, será enfrentar una campaña en la que reinará la guerra sucia y la maquinación. Es aquí donde Morón deberá sentir el apoyo para encarar una elección ganadora. De hecho, más allá de que no deben existir excesos de confianza, no vemos que se enciendan las alarmas en la coalición Seguimos Haciendo Historia. Es verdad, Alfonso Martínez se ha metido al territorio; sin embargo, cargará con el lastre y el desgaste de Acción Nacional. Es simple: Morena, con el trabajo de base del PT y PVEM, ganará la elección en Michoacán de la mano de Morón.
Notas finales
Si en esta columna hemos hablado de encuestas, vale la pena subrayar también el papel que juega la eficiencia gubernamental en la continuidad de cualquier proyecto público. Más allá de los números, la capacidad de los gobiernos estatales para ejecutar políticas que realmente transformen su entorno es un indicador que la ciudadanía observa con atención. Y aunque existen administraciones que han logrado avances significativos, dos casos destacan por la manera en que han convertido sus programas en resultados tangibles.
El primero es Chiapas, donde Eduardo Ramírez ha sabido aprovechar el impulso que vive el sur del país. Su administración no solo se sostiene por el dinamismo regional, sino por la articulación de políticas que han mostrado efectos concretos en educación, salud, ciencia y, de manera particular, en una estrategia de seguridad que ha logrado estabilizar indicadores. La combinación de crecimiento y orden institucional ha generado una percepción de gobierno eficaz.
El segundo ejemplo es Morelos, bajo la conducción de Margarita González Saravia. En este estado, la administración se adaptó con rapidez a las demandas ciudadanas y, tras ese ajuste, se observaron mejoras en áreas que durante años habían sido señaladas como pendientes. Esa capacidad de respuesta permitió reposicionar al Estado y colocarlo nuevamente en la conversación pública, mostrando que la gestión territorial puede avanzar cuando se atienden con seriedad las áreas de oportunidad.