¡Por fin!, la resolución del Tribunal Electoral del Estado de Michoacán marca un precedente en materia de violencia política de género. Gerardo Fernández Noroña, senador de Morena, debe ofrecer disculpa pública a Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan, por las agresiones en su contra. La sentencia establece límites al discurso político.
#BastaYa de abusos e insultos que buscan inhibir la participación de las mujeres en la vida pública. Hoy somos mayoría, tenemos los mismos derechos y oportunidades que los hombres para participar en la construcción de una mejor sociedad y país. Nadie nos ha regalado nada.
La sentencia en contra del polémico senador morenista marca un antes y un después en México, donde residen aproximadamente 68.6 millones de mujeres, que representan el 51.1 % de la población total; constituyen más de 51 millones del padrón electoral (51.8 % del total) y somos un motor fundamental en la demografía y las decisiones democráticas.
Como parte de la sentencia, el senador Noroña deberá ofrecer una disculpa pública, tomar un curso sobre violencia política de género y será inscrito durante seis meses en el Registro Nacional de Personas Sancionadas en esta materia. Se le acabó la impunidad a Gerardo Fernández. Deberá entender que el debate político exige argumentos, razones y no insultos o descalificaciones como acostumbra imponer.
El Tribunal determinó que Fernández Noroña incurrió en violencia política en razón de género en perjuicio de la alcaldesa, Grecia Quiroz. La sentencia concluye que lasexpresiones del senador buscaron desacreditar la trayectoria política de la edil y menoscabar su derecho a competir por cargos de elección popular en Michoacán.
No es un asunto menor. Durante décadas, la política mexicana normalizó que las mujeres fueran objeto de descalificaciones personales, burlas, insinuaciones o ataques que poco tenían que ver con su desempeño público y mucho con su condición de género. Esa cultura política fue aceptada como parte del "debate rudo", cuando en realidad constituía un mecanismo de exclusión.
Hoy las reglas son distintas. La legislación electoral reconoce la violencia política contra las mujeres en razón de género precisamente porque entendió que muchas agresiones no buscan debatir ideas ni contrastar proyectos, sino desalentar la participación femenina mediante el descrédito sistemático.
Quienes critican este tipo de resoluciones suelen argumentar que se pone en riesgo la libertad de expresión. Es un argumento legítimo, pero incompleto. La libertad de expresión constituye uno de los pilares de cualquier democracia, especialmente cuando se trata de actores políticos. Sin embargo, ningún derecho es absoluto. La Constitución establece límites cuando el ejercicio de una libertad vulnera derechos fundamentales de terceros.
En una democracia madura, la fuerza de los argumentos debe prevalecer sobre la fuerza de los agravios. Si esa lección termina consolidándose a partir de este caso, la discusión habrá valido la pena en un México donde 12 mujeres son asesinadas a diario.
@guillegomora