Mientras la Selección Mexicana hacía lo suyo en la cancha, la Ciudad de México disputaba su propio Mundial. Uno mucho menos vistoso, pero igual de importante. El de demostrarle al mundo que podía ser anfitriona de millones de personas sin perder el control, sin perder la alegría y, sobre todo, sin perder su esencia.
Porque organizar un evento de esta magnitud no consiste únicamente en abrir un estadio. Es hacer que la movilidad funcione, que los servicios respondan, que la seguridad acompañe sin intimidar y que la fiesta pueda vivirse en cada rincón de la ciudad. Ese partido lo jugó el Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada, y el resultado es un triunfo inobjetable.
La mejor concertación política es la que pasa inadvertida. Durante el Mundial casi nadie habló de mesas de diálogo, negociaciones o acuerdos. Y esa fue, precisamente, la señal de que estaban funcionando. Mientras millones celebraban en las calles, la Secretaría de Gobierno, encabezada por César Cravioto, y la Subsecretaría de Concertación Política, a cargo de Juan José García Ochoa, mantuvieron abiertos los canales de comunicación con los distintos actores para que la ciudad siguiera celebrando sin dejar de ser democrática.
Al mismo tiempo, desde el Gobierno de México, la presidenta Claudia Sheinbaum también entendió que el momento exigía algo más que discursos y cuidó el tono de sus palabras. El Mundial terminó convirtiéndose en un raro espacio de coincidencia nacional. Una tregua silenciosa. Nadie la convocó. Nadie la firmó. Simplemente sucedió.
Por un tiempo dejaron de importar las disputas de todos los días. Los intentos por imponer la agenda del escándalo se quedaron hablando solos. Nadie estaba pendiente de la polémica de moda. El país tenía otros pendientes: el siguiente partido, el próximo rival, el gol de Julián Quiñones, la experiencia de Raúl Jiménez, el liderazgo de Edson Álvarez, la irrupción del joven Gilberto Mora (con todo y memes), que alimentaron la ilusión de millones de mexicanas y mexicanos.
Y entonces ocurrió algo que la política lleva años intentando: la gente recuperó el espacio público.
El Zócalo volvió a ser de todos. El Ángel de la Independencia se llenó de abrazos y “guerra de espuma” entre desconocidos. Paseo de la Reforma, las glorietas, los parques, las avenidas y hasta la calle más modesta de cualquier colonia se convirtieron en una sola celebración. Ahí no había credenciales de elector ni preferencias partidistas. Había playeras verdes, banderas, familias enteras y una identidad compartida que, por unas horas, resultó mucho más poderosa que cualquier diferencia ideológica.
Quizá ese sea el triunfo más importante que deja este Mundial. La enseñanza de que, cuando existe una causa capaz de emocionar a todos, la política deja de ocupar el centro de la conversación y la ciudadanía vuelve a apropiarse de su ciudad.
Los campeones levantarán la copa. La Ciudad de México se quedará con algo menos vistoso, pero mucho más duradero: la certeza de que, cuando la política privilegia el diálogo y la ciudadanía hace suyo el espacio público, una ciudad también puede salir victoriosa. Y esa es una clase de triunfo que ningún silbatazo final puede dar por terminado.
ENTRE GITANOS
AHORA SÍ… HABLEMOS DE LA IA
La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que, una vez concluido el Mundial, después del 19 de julio, abrirá el debate sobre la regulación de la inteligencia artificial y las redes sociales. Es una discusión que llega en un momento oportuno. La velocidad con la que avanza esta tecnología obliga a los gobiernos a preguntarse si las reglas actuales siguen siendo suficientes para proteger a las personas.
El desafío no es decidir si debe existir una regulación, sino encontrar el equilibrio. Proteger a la ciudadanía frente a riesgos como la desinformación, el uso indebido de datos o los contenidos nocivos no puede convertirse en un pretexto para restringir libertades o desalentar la innovación. En un tema que definirá buena parte del futuro, tan importante como legislar será hacerlo con inteligencia y con la participación de especialistas, universidades, empresas y sociedad.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com