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¡No sabemos ganar, ni tampoco perder!

¡No sabemos ganar, ni tampoco perder!

Columnas martes 07 de julio de 2026 -



Todo comenzó con una sociedad sedienta de buenas noticias, un seleccionado nacional que jugó como no lo había hecho en décadas, una reunión masiva (promovida desde la autoridad) y una policía inicialmente omisa. Estos fueron los ingredientes que provocaron la desgracia. El lugar: la Ciudad de México. La historia terminó como siempre.

Como habitante de la zona que circunda la columna del ángel de la independencia, no resisto analizar las causas que generaron los eventos trágicos en la noche del pasado martes 30 de junio, así como sus secuelas. Por estas mismas fechas, pero hace 26 años, en ese mismo sitio, México celebró el triunfo de Vicente Fox como presidente del cambio, con saldo blanco. Hace unos días celebramos el cuarto triunfo de la selección nacional y coronamos la fiesta matando a 4 ciudadanos, además de causar decenas de heridos. ¿Quiénes fueron los responsables de estas desgracias?

En mi opinión las causamos entre todos. La ciudadanía fue culpable porque utilizó el momento para desahogarse, sin control, de tantas malas noticias con las cuales se vive en el país. Desempleo, inundaciones, desapariciones, crimen organizado, inflación y un gobierno que desmiembra la flaca democracia que teníamos. Las victorias de la selección han sido ese oasis donde calmamos la sed que nos genera el desierto de incertidumbre al que llamamos México. Quienes acudieron al Ángel convirtieron la euforia popular en empujones, personas derribadas y pisoteadas por la muchedumbre.

También la autoridad fue responsable, porque desde todos los megáfonos oficinales, azuzaron a la masa con el “vámonos al Ángel”, sin dimensionar el riesgo que ello conllevaba. Crearon un monstruo que su policía, claramente, no estaba capacitada para controlar.

A diferencia de los encuentros previos del seleccionado, aquella noche el gobierno local instaló cuatro pantallas alrededor de Ángel, más otras tantas en el área de la Diana, Insurgentes y el Caballito. Con ello, convirtió al Paseo de la Reforma en una verdadera ratonera.

La policía capitalina fue cómplice por omitir accionar un plan preventivo para evitar la tragedia. Un plan que este domingo vimos sí podría haberse implementado. ¿Por qué esperaron a que hubieran muertos para ponerse a trabajar, señores?

Aquí un ejemplo: esa noche del 30 de junio, existía un único punto de control de acceso a la columna de la independencia, a cargo de la SSC, en el cruce de Rio Tiber y Rio Lerma. Sin embargo, todas las calles transversales que desembocaban a Reforma, desde la Zona Rosa, tuvieron acceso libre y por allí entraron los asistentes con todo lo imaginable.
La desgracia era inevitable. Nunca se habían congregado tantas personas con ánimos desaforados, al mismo tiempo, en un punto tan reducido de la ciudad. Papás con carriolas, ancianos y niños. ¿Cómo pretendía la autoridad controlar esto?

Y podríamos seguir con lo que falló desde la Secretaría de Movilidad, de Salud, etc.
El domingo pasado, para el partido contra Inglaterra, intentaron corregir su negligencia. Desplegando una tardía estrategia de seguridad: accesos limitados, más policías, bomberos, elementos de la Cruz Roja, granaderos (de los que ya no existen) guarecidos en camiones azul marino, etc. Insisto, un esquema que apareció luego de sucedidas las tragedias.

Aquí una felicitación a Pablo Vázquez Camacho, jefe de la policía capitalina por las medidas que se tomaron. Quizás nos sirva de consuelo decir que “más vale tarde, que nunca”.

El destino y la calidad británica quisieron que México quedara eliminado de la competencia futbolera y con ello se desactivó una fiesta que se perfilaba a ser de pronósticos reservados. Sin embargo, no faltaron quienes siguieron celebrando en las calles, aunque fuera por la derrota sufrida.

De esta experiencia, me quedo con la siguiente conclusión: necesitamos más noticias buenas en este país para desahogar la euforia, festejando las derrotas. Queda claro que esas noticias tendremos que generarlas desde la sociedad misma porque este lunes 6 de julio, la realidad nos despertará de la borrachera con un Peso más devaluado, un Banco de México que empezará a comprar deuda pública en CETES para financiar al gobierno federal (quizás porque ya nadie nos quiere prestar) y otros dos periodistas asesinados.

Mtro. Mauricio Hernández Aguilar, experto en Privacidad de datos, TICs y derechos humanos. Colaborador de Integridad Ciudadana A.C. y Miembro de la BMA @M_haguilar @Integridad_AC


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/CR

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