Por Viviana Erika Solorio, activista de derechos humanos. Mtra. Administración y Políticas Públicas con Enfoque en Gestión Política y mtrda. Criminología.
Colectivos de madres que habitan en México continúan en la búsqueda incansable para encontrar a sus familiares desaparecidos, aunque las autoridades mexicanas minimicen la tragedia tan lamentable y dolorosa por la que están pasando. El país vive una película de terror.
Durante la fiesta futbolera que se vivió en la Ciudad de México teniendo al Ángel de la Independencia como testigo, mientras miles de aficionados recorrían las calles y avenidas festejando para dar apoyo a la selección mexicana, también marchaban las madres buscadoras y sus familiares para recordarle al gobierno de la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, que nos hacen falta más de 135,000 personas que se encuentran desaparecidas, y que lamentablemente, no han podido regresar a sus hogares.
Los medios de comunicación nacionales e internacionales visibilizan el dolor de las madres, padres, hermanos, hermanas, hijos e hijas, que viven a lo largo y ancho de la nación mexicana por las desapariciones; el trabajo que realizan las y los funcionarios públicos dentro de las administraciones municipales, estatales y federal no es suficiente.
Las y los especialistas forenses continúan investigando, pero la labor aún no acaba por parte de las fiscalías de las entidades federativas. Las desapariciones continúan, diariamente se suman más personas a las cifras. El caos prevalece.
El apoyo internacional existe como parte de la colaboración, en este caso, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como otros organismos supranacionales.
“En virtud del artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, el Comité concluyó que la información que ha recibido parece contener indicios fundados de que en México se han cometido y se siguen cometiendo desapariciones forzadas como crímenes de lesa humanidad, basándose en su evaluación de que se han producido múltiples ataques generalizados o sistemáticos contra la población civil en diferentes momentos y en diferentes partes del país”, (ONU, 2026).
Familias mexicanas viven un dolor irreparable, porque no han regresado sus familiares a sus hogares. Niñas, niños y adolescentes son objetivos del crimen organizado. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ya se pronunció, asegura que México vive una crisis, y que tomará acción porque afecta severamente a los estadounidenses.