También lo veía venir. Por eso me dio tanta tristeza que el Mundial terminara para México y en México. Sabía que, una vez apagada la fiebre mundialista, volverían los de siempre, los que, movidos por afanes individualistas y de falsa supremacía, aprovecharían cualquier pretexto para inflar las supuestas malas noticias sobre el país.
No pasaron ni dos días cuando comenzaron a difundir la versión de que Toyota abandonaba México. Falso. Toyota, como muchas empresas extranjeras, suele demostrar un compromiso con este país que ya quisieran muchos mexicanos.
Es cierto que la armadora enfrenta un entorno de manufactura más complicado debido a la incertidumbre comercial en Norteamérica. Sin embargo, desde el punto de vista comercial, la posición de Toyota en México sigue siendo sólida.
A pesar del avance de las marcas chinas, Toyota mantiene un desempeño consistente. Al cierre del primer semestre de 2026 ya ocupa el cuarto lugar entre las marcas con mayores ventas en el país. Entre enero y junio comercializó 62 mil 129 vehículos y alcanzó una participación de mercado de 8.2%.
Su estrategia de electrificación también continúa dando resultados. Durante el primer semestre colocó 27 mil 633 vehículos híbridos eléctricos (HEV), que representan 44.5% de todas sus ventas en México. Si conserva este ritmo, cerrará 2026 prácticamente al nivel del récord de 126 mil 358 vehículos alcanzado en 2025.
Con estos números cuesta trabajo sostener que Toyota quiera irse de México. La empresa mantiene operaciones relevantes en Apaseo el Grande, Guanajuato, y Tijuana, Baja California, pero el nuevo mapa comercial de Norteamérica está obligando a replantear su estrategia regional.
Hace unos días anunció una inversión de 3 mil 600 millones de dólares para ampliar su planta de San Antonio, Texas. Como parte de ese proyecto trasladará gradualmente una parte de la producción de la pickup Tacoma desde México hacia Estados Unidos.
Eso no significa un abandono del país. Toyota reiteró que conservará sus operaciones en México, que las plantas mexicanas seguirán produciendo vehículos y que el mercado mexicano continúa siendo una pieza estratégica dentro de su operación para Norteamérica.
De hecho, todo apunta a que las nuevas inversiones tendrán un perfil distinto al de años anteriores. En lugar de anunciar una nueva planta de gran escala, es más probable que destine recursos a modernizar líneas de producción, automatizar procesos, fabricar componentes para vehículos híbridos y fortalecer la cadena de suministro local. Esa estrategia permanecerá mientras la política comercial con EU siga generando incertidumbre.
Aun en ese contexto, Toyota sigue siendo uno de los fabricantes con mayor capacidad para adaptarse a cambios regulatorios y comerciales. Conviene tenerlo presente antes de volver a anunciar, con demasiada ligereza, que México dejó de ser atractivo para la industria automotriz.
HUGO GONZALEZ GALLARDO
Director de tecnoempresa.mx
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