Durante muchos años la abogacía no cambió mucho. Cuando surgía una controversia, las personas buscaban a un abogado en su despacho para una asesoría y que este, a su vez, presentara un escrito de manera presencial ante una autoridad para que dirimiera y resolviera el conflicto.
No obstante, el panorama actual es distinto. Las personas pueden recibir asesorías de sus abogados por mensaje o videollamada y además, los escritos como demandas o incluso denuncias pueden presentarse de manera digital.
Este es solo uno de los cambios que está experimentando la abogacía. Tal y como lo sostiene Richard Susskind en su obra “El abogado del mañana: una introducción a tu futuro”, en el futuro habrá más e incluso de mayor trascendencia.
Dentro de las transformaciones que atravesará el derecho, destacan los tres motores del cambio. Primero está el desafío de “más por menos”, es decir, que los clientes exigirán más trabajo, pero buscarán pagar menos dinero. Posteriormente, está la liberalización que permitirá a personas no abogadas prestar servicios que se consideraban reservados a abogados. El último reto es la tecnología e inteligencia artificial, las cuales harán que ciertas actividades manuales ya no requieran de la intervención del ser humano y permitirán una mayor automatización de algunas tareas.
Otro punto de la obra versa sobre la atención a los clientes. De acuerdo con Susskind, las asesorías deben abandonar el modelo tradicional consistente en que sean especializadas y hechas “a la medida” para pasar a ser servicios estandarizados, sistematizados y externalizados impulsados por la tecnología.
Debido a los cambios digitales, la manera en la que se emplea a los abogados de igual manera sufrirá una transformación. Surgirán nuevas ramas de la abogacía y oportunidades laborales tales como ingeniero de conocimiento jurídico, tecnólogo legal, analista de procesos legales, guardia de seguridad digital, entre otros.
Como último tema que quiero abordar, el autor explica cómo el acceso a la justicia cambiará. Pese a ser un derecho humano, este es muy difícil de conseguir, ya sea por el lenguaje tan técnico o por el costo que le implica a las personas pagar un abogado.
Susskind sostiene que la tecnología remediará esta situación. Permitirá que los ciudadanos tengan más información y claridad sobre sus obligaciones y derechos. Así, podrán identificar la situación en la que se encuentran, sus alternativas y cómo pueden resolver su situación de la mejor manera posible.
Derivado de lo anterior, la justicia ya no será asequible únicamente en tribunales físicos. Las personas podrán utilizar los tribunales online y la resolución de disputas online para acceder a este derecho humano.
El cambio es inevitable, eso es seguro. La pregunta que nos debemos hacer no es cuándo llegará para la abogacía, sino qué tan preparados estaremos para enfrentarlo y los retos que este trae consigo.
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