Sabemos que los franceses se arrepintieron a pocos años de haber construido su primer “décharge contrólée” que pudiera traducirse como “relleno sanitario” en 1971. Reconocieron que enterrar la fracción orgánica mezclada con la fracción inorgánica fue un grave error. Independientemente de que esa fracción orgánica contiene nutrientes que deben regresar al suelo. El hecho de enterrar materiales valorizables es un contrasentido. Desde cualquier punto de vista desde donde se analice. México es un país subdesarrollado. Nuestros gobiernos de los tres niveles jamás han reflexionado seriamente en abandonar este modelo obsoleto, caro y contaminante del “relleno sanitario”.
En realidad lo que tenemos en nuestro país es una equivocada asignación de las obligaciones ambientales entre los tres niveles de gobierno, para el manejo de todos nuestros residuos. Es evidente que los ayuntamientos de nuestro país jamás podrán darle un manejo adecuado a nuestras 45.0 millones/ton/año de residuos sólidos urbanos. A pesar de contar con la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos desde 2004 y con el Programa Nacional para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos desde 2009 y los respectivos Programas Estatales y Municipales.
En la práctica lo que tenemos son tiraderos a cielo abierto de residuos sólidos urbanos (RSU). Existen a nivel nacional 2,200 y también existen otros 5,000 tiraderos que ya no se utilizan, que fueron olvidados y cubiertos, pero que siguen generando grandes impactos ambientales. Haré un balance de 32 años de daños y pérdidas en los que hemos pretendido aplicar una norma oficial mexicana, denominada NOM-083-ECOL-1993 y su sucesora la NOM-083-SEMARNAT-2003 vigente. Sabemos que nadie la cumple cabalmente, porque es muy caro. Actualmente puedo estimar un costo de $ 1,000.00 por tonelada para cumplir al 100.0 % dicha norma.
Los impactos ambientales que generan estos 2,200 sitios de disposición final al recibir 38.25 millones/ton/año/RSU que pudieran ser recolectados, son los siguientes: de acuerdo con los costos totales de degradación ambiental que nos proporciona anualmente el INEGI, podemos estimar que en estos 32 años debemos haber acumulado un total de costos totales de degradación ambiental por la arcaica gestión de nuestros RSU de 2.5 billones de pesos. Existen cuando menos 33,000 hectáreas de suelo impactadas.
Si estimamos que esas 33,000 has tienen 4.0 m de profundidad con RSU desde hace décadas, tenemos 1,320 millones de m3 de suelo contaminado con lixiviados. Existen 200 cuerpos de agua contaminados con lixiviados a nivel nacional. Conservadoramente podríamos haber perdido 180,000 MDP en materiales valorizables enterrados. Si hubiésemos separado la fracción orgánica de los RSU en estos 32 años podríamos haber producido 150 millones/ton/composta que hubieran servido para colocar un metro de altura de una buena composta en 25,000 has de suelos erosionados para regenerarlos. Y con otra parte de la fracción inorgánica no reciclable podríamos haber generado 4,557 gigawatts/hora/año.
*Carlos Alvarez Flores, Presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.
Experto en Gestión de Residuos y Cambio Climático
www.carlosalvarezflores.com y Twitter @calvarezflores