La administración que encabeza la Dra. Sheinbaum la libro este año de la recesión inicial pero la economía está muy cerca de estar parada. Su reto es atender todos los pendientes que le entregaron con el poder, todas las obligaciones al tiempo que consigue que la economía recupere.
Eso no habrá de lograrlo si no toma dos decisiones: limpiar a fondo y sin regreso el cochinero de corrupción tan cínica como nunca antes y establecer las bases que permitan la recuperación de la confianza.
Nadie va a invertir aquí solo porque México está cerca de los Estados Unidos. Se requieren otros componentes más importantes que la cercanía geográfica. Entre ellos está el respeto al marco del derecho. Me parece que una reforma a la Ley de Amparo (con A de mujer como gusta recalcar a la Presidente) no habrá de ayudar.
Pero vámonos a los números. El Indicador Oportuna de Actividad Económica (anticipa con precisión como podría presentarse el IGAE que es un cálculo mensual de la actividad económica) que se conoció el viernes 19 de septiembre señala que para el mes de julio puede esperarse una contracción de -0.2% y para el mes de agosto uno positivo de +0.2%.
El sector secundario (industria, manufactura) es el que debe de preocupar más porque para julio se espera una contracción de -2.8% y para el mes de agosto de -2.0%. Si bien es cierto que dos meses, de presentarse así, no marcan tendencia sí es relevante tomar en consideración que este sector, el secundario, es el más relacionado con el comercio exterior. Siendo los principales socios comerciales de Estados Unidos no esperaríamos estos datos.
Pueden explicar el porqué el empleo hoy, el empleo formal, se encuentra por detrás de lo que ya se tenía hace un año, en septiembre del 2024 cuando el mandatario saliente entregaba.
La actividad económica acumulada hoy apunta a un +0.4%, inferior al ritmo en que crece la población. Poco aporta.
Una de las claves relevantes de un proceso económico está situado en la inversión. La inversión durante el primer semestre da números que permiten entender qué está pasando en el país.
La inversión privada se contrae -4.4% y la pública -22.2%. El sector público no invierte porque tiene que intentar recomponer todo lo torcida que quedó la economía a finales del sexenio previo.
Mientras no haya señales de inversión del sector público y no se ofrezcan claridad y garantías a los inversionistas estos no van a colocar su dinero hoy para tener conflictos y riesgos mañana. Agregar incertidumbre no favorece al balance de riesgos.
Es obligación que la administración esté abierta a detectar las oportunidades que cualquier mal momento ofrece. Un giro de timón que fortalezca a la Presidente ayudaría mucho a que poco a poco hubiera más claridad en el manejo del tema económico. Necesitamos resolver muchas variables pero el de la seguridad es clave. Nadie va a invertir en un país en el que la corrupción acompañada de la violencia es un tenor que domina el tablero.
Como mexicanos no podemos desear que al país le vaya mal y menos a una nación que cuenta con tantos potenciales. Del golpe terrible que radica en nuestro ánimo una corrupción cínica que tanto daño le ha hecho a la nación y a su principal empresa pública debemos encontrar esas oportunidades que están a la vista pero que la “ceguera de taller” impide apreciar.
Lo primero será limpiar el cochinero y garantizar que no vuelvan a tolerarse actos de corrupción que dejan al descubierto las dimensiones reales de esas mentiras en las que se envolvió al país en los recientes años.