CI Banco fue una de las instituciones financieras vetadas por presuntamente estar involucradas en actividades ilícitas, pero ahora tiene novedades a destacar.
El activo que Washington marcó como foco de lavado de dinero no desapareció y ahora, se pasa de mano en mano, dentro de la misma red.
La Financial Crimes Enforcement Network (FinCEN) del Tesoro estadounidense clasificó a CIBanco como "institución de preocupación primaria en materia de lavado de dinero", según el Federal Register. Meses después, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) autorizó que Trafalgar SFP se quedara con la Casa de Bolsa de esa misma institución. La misma licencia que Washington puso en la mira. No es una matrícula nueva. Es la de la casa de bolsa fundada y presidida por Jorge Rangel de Alba.
La cabeza visible de Trafalgar es José Porfirio Sánchez Talavera, presidente de la Comisión Nacional Electoral del Partido Encuentro Social y, en 2021, candidato a diputado federal.
A fines de junio de 2026, Sánchez Talavera se apoderó de una empresa de cannabis en Estados Unidos, sin que nadie sepa a quién se la pagó ni con qué dinero.
En el Registro Público de Comercio están los papeles: Trafalgar Internacional y Trafalgar SFP son de Rangel de Alba. La misma socia, la misma familiar en la secretaría del Consejo, la misma notaría, es decir, un cascarón hecho a la medida para escoger juez a modo.
No obstante, le negaron la suspensión provisional el 22 de junio, la queja el 29 y la definitiva el 1 de julio. El candado sigue puesto. Pero la autoridad capitalina ya había cachado la desobediencia: intentaron traspasar las acciones pese a la orden de no vender.
Así, cuando un juez de la Ciudad de México dictó las medidas no fueron solo contra Jorge Rangel de Alba. En la misma lista cayeron sus dos hombres de confianza: Roberto Pérez Estrada y Salvador Arroyo Rodríguez, que por cierto no son empleados de mostrador.
Pérez Estrada se volvió su mano jurídica para lo que hiciera falta. Secretario corporativo y director jurídico de CIBanco,
Arroyo era el cofundador del grupo, jefe del comité de auditoría, que arrastra un pasado de operador cambiario en la frontera y hoy, salpicado en las mismas historias de dinero.
Rangel manda, Arroyo cuida las cuentas, Pérez Estrada firma los papeles: ese es el triángulo sobre el que caen los señalamientos de opacidad. Entonces la pregunta es: Si la Trafalgar quiere quedarse la casa de bolsa que la FinCEN marcó, ¿la CNBV no se dio o no quiso darse cuenta?
Y nada de esto pasa en el vacío. Estados Unidos apretó como nunca a los bancos mexicanos por el dinero sucio, —del narco al huachicol fiscal—, y puso la limpieza del sistema financiero como condición para renegociar el T-MEC.
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