David Kaplan, especialista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), recomendó prudencia en los próximos incrementos al salario mínimo en México, al señalar que la remuneración básica ya se encuentra cercana a la media salarial de América Latina y el Caribe. Durante la presentación del libro Hacer que los mercados laborales funcionen, organizada por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, el experto subrayó que esta situación “amerita reflexión y justifica un cuidado mucho mayor en los futuros aumentos”.
Kaplan explicó que, aunque el salario mínimo puede ser una herramienta efectiva para combatir el poder monopsonio en el mercado laboral, no es el único instrumento disponible. Entre las alternativas mencionó la negociación colectiva, el fortalecimiento de empresas productivas y la competencia por talento, factores que pueden incrementar la participación de los trabajadores en el PIB.
Ana María Aguilar, directora ejecutiva del Consejo Mexicano de Negocios, reconoció que la tendencia al alza en los salarios es positiva, pero advirtió que debe estar acompañada de mejoras en productividad. En el mismo sentido, Juan José Sierra, presidente de Coparmex, alertó que los aumentos sostenidos por decreto podrían incentivar la informalidad en un contexto de bajo crecimiento económico.
Por su parte, Sofía Ramírez, directora de México, ¿Cómo vamos?, señaló que la informalidad laboral es una falla estructural que frena el desarrollo del mercado de trabajo. Añadió que la falta de inversión, competencia y certeza jurídica también limita la reducción de la informalidad.
El BID destacó que la productividad en América Latina sigue siendo uno de los principales retos, ya que un trabajador de la región produce apenas una cuarta parte de lo que genera un empleado en Estados Unidos. Kaplan insistió en que las políticas laborales deben avanzar para mejorar la productividad y romper con el mito de que lo favorable para las empresas necesariamente perjudica a los trabajadores.