Cuántas veces hemos escuchado a los docentes quejarse de que cada vez resulta más complicado la dinámica en clase porque las y los estudiantes la atención que les deberían poner a ellos, se la dedican a sus teléfonos celulares y que se deberían prohibir llevarlos a la escuela.
Esta situación ha generado opiniones divididas hay quienes opinan que el uso de las tecnologías en el aula potencializa el aprendizaje, es un elemento que ayuda a quienes tienen problemas de aprendizaje al contar con otros estímulos para motivarlos, y hay especialistas en educación, pedagogía, psicología, neurología, sociología… que recomiendan que mejor se evite tener cualquier tipo de pantalla en clase ya que cuando de aprender se trata, en un gran porcentaje impacta en la disminución de la concentracion de los estudiantes, los aisla, fomenta el sedentarismo y hasta situaciones de bullying.
Esto lo traigo a colación porque en días pasados tomó revuelo la noticia en la que se dio a conocer que en la localidad irlandesa de Grystones, al sur de Dublín, con el objetivo de reducir los niveles de ansiedad que han detectado los docentes en los estudiantes y para evitar exponerlos a material para adultos, Rachel Harper, directora de la escuela primaria San Patricio de Greystones, impulsó una iniciativa en la que sumo a los padres de familia, para prohibir en todo el municipio, no solo en las escuelas, que los niños menores de 12 años tengan acceso a los teléfonos celulares, idea que se está extendiendo por todo el país.
Si bien, países como Francia, Alemania, Italia y China han tomado medidas al respecto, ya sea a nivel legislativo o a través de una decisión ministerial, bajo el fundamento que se ha hecho mal uso de la tecnología y las consecuencias negativas que tendrían en la salud mental y física de los estudiantes, lo relevante de lo sucedido en Irlanda, es en primer lugar que la decisión tomada es resultado de un pacto entre padres y madres de familia con los docentes, directivos y autoridades escolares, y en segundo lugar que la decisión no se acota al espacio escolar, sino que abarca todos los ámbitos de la vida de las niñas y niños.
En Francia no ocurrió de esta manera, ahí la prohibición es por ley, y no se permiten teléfonos celulares en la educación preescolar, primaria y secundaria, aunque por cuestiones pedagógicas puede haber excepciones en su uso, ni en Alemania en donde cada estado federal decide cómo se trata el tema, y en el que Bavaria tiene una ley que prohíbe el uso de celulares, en primaria la prohibición es absoluta y en secundaria se permite su uso en caso necesario por cuestiones pedagógicas.
La normativa en Italia y en China son similares, por ejemplo no prohíbe por completo la presencia de celulares en las escuelas, sino que sólo prohíbe su uso durante las horas de clases y solo se usa bajo supervisión docente o en el marco de la educación digital.
Llevar y utilizar el celular o no a la escuela, siempre será un dilema, sin embargo algo tenemos que reflexionar cuando sabemos que el propio Steve Jobs no les permitió a sus hijos adolescentes usar iPhones ni iPads, sino hasta que cumplieron 14 años y les impuso reglas estrictas en cuanto a su uso, lo que incluyó una norma conocida como "toque de queda digital”.
En este contexto, la medida tomada en Irlanda por eso toma relevancia, ya que fue gracias a la unión de padres y madres de familia con la comunidad educativa, que conscientes de que la tecnología les permitirá a sus hijas e hijos estar mejor preparados para un futuro donde la fuerza laboral será predominantemente digital, también entienden que este es el momento en que ellos tienen la responsabilidad de su bienestar físico, mental, psicológico y social, por ello seguros manifiiestan, “Más adelante nos lo agradecerán”, ¿usted qué opina? Celulares en la escuela ¿sí o no?
Mtra. Rosalía Zeferino Salgado
Asesora en Comunicación Estratégica
e Imagen Pública