Rioja es mucho más que una simple región vinícola: es una leyenda.
Al ser la primera región española en obtener la categoría de DOCa (Denominación de Origen Calificada, el máximo nivel de calidad), es sinónimo de excelencia, tradición y vinos tintos de renombre mundial. Sus pintorescos viñedos, situados a lo largo del río Ebro, han situado a España en el panorama vitivinícola internacional y
figuran entre las zonas de cultivo más prestigiosas de Europa.
Con más de 63.500 hectáreas de viñedo y siglos de tradición vinícola, Rioja aúna la maestría artesanal moderna con la experiencia clásica. Desde potentes Reservas hasta elegantes Gran Reservas, la diversidad es impresionante.
La Rioja se extiende a lo largo del río Ebro, en el norte de España, y abarca partes de las comunidades autónomas de La Rioja, el País Vasco y Navarra. La región está protegida al norte por la cordillera Cantábrica, que bloquea las influencias marítimas y propicia un clima continental.
La temperatura media anual ronda los 14 °C, con veranos calurosos
(que alcanzan los 30 °C) e inviernos fríos. Las precipitaciones oscilan entre los 400 y los 700 mm anuales, condiciones ideales para la elaboración de vinos de calidad, sus suelos varían considerablemente según la subzona. En la Rioja Alavesa predominan los suelos arcillo-calcáreos, que dan lugar a vinos especialmente elegantes y minerales. La Rioja Alta presenta suelos arcillo-calcáreos con buena capacidad de retención de agua. En la Rioja Oriental (anteriormente Rioja Baja), los suelos arcillosos ricos en hierro permiten elaborar vinos potentes y con cuerpo.
Hace uno días se llevó a cabo un maridaje perfecto, entre los vinos de la Rioja y la gastronomía mexicana.
No cabe duda de que hay encuentros que van más allá de una mesa y una copa. El 9º Festín de Comida Mexicana y Vinos de Rioja fue uno de ellos: una celebración de la gastronomía, el vino y sobre todo, de la extraordinaria capacidad que tienen dos culturas para encontrarse a través de sus sabores.
Organizado por la Denominación de Origen Calificada Rioja, el encuentro reunió a profesionales y amantes del vino en una experiencia gastronómica diseñada para descubrir la riqueza y versatilidad de Rioja a través de su diálogo con la cocina mexicana.
Durante la velada, un destacado Sommelier invitó a los asistentes a recorrer Rioja desde su territorio y su identidad: una región vitivinícola marcada por la diversidad de sus paisajes, sus suelos y sus climas, y enriquecida por tres subzonas: Rioja Alta, Rioja Alavesa y Rioja Oriental que contribuyen a construir la personalidad y diversidad de los vinos de la Denominación.
Pero conocer Rioja no significa solamente hablar de territorio. Significa descubrir una región que ha sabido evolucionar sin perder sus raíces; una Denominación donde conviven la tradición y la innovación, diferentes estilos de elaboración y una extraordinaria diversidad de variedades de uva.
Más de 38 etiquetas permitieron a los asistentes comprobarlo en copa: blancos, rosados y tintos; vinos jóvenes y expresiones con crianza; etiquetas elaboradas principalmente con variedades tan emblemáticas como Tempranillo y Viura, junto con otras variedades autóctonas que amplían el mapa de posibilidades de Rioja, como Graciano, Maturana y Tempranillo Blanco.
La experiencia cobró una dimensión especial al llevar estos vinos a la mesa mexicana porque si algo comparten Rioja y México es una profunda cultura alrededor de la comida: el respeto por el producto, la riqueza de los ingredientes, la diversidad regional y una manera de entender la gastronomía como una experiencia para compartir.
A lo largo del Festín, diferentes preparaciones de la cocina mexicana fueron acompañadas por vinos de Rioja, demostrando que no existe un único camino para el maridaje. La frescura, la acidez, la intensidad aromática, la textura y la estructura de cada vino abrieron distintas posibilidades frente a sabores tan diversos como el chile, el mole, el achiote, el huitlacoche, los frutos secos, los cítricos y las especias.
Más que buscar reglas rígidas, la propuesta fue descubrir el equilibrio: entender cómo un vino puede refrescar un platillo, complementar sus sabores, contrastar una textura o prolongar una sensación en el paladar y es precisamente ahí donde Rioja demuestra una de sus mayores fortalezas: su capacidad de adaptarse, sorprender y acompañar diferentes expresiones gastronómicas.
El Festín también fue una oportunidad para acercarse a la evolución que vive actualmente la Denominación. Conceptos como los Vinos de Pueblo, la recuperación y puesta en valor de variedades autóctonas y el trabajo de pequeñas bodegas familiares muestran una Rioja diversa y contemporánea, que continúa explorando nuevas formas de expresar su origen.
Esta diversidad convierte a Rioja en una de las regiones vitivinícolas más fascinantes de España: un territorio donde cada vino puede contar una historia diferente y donde tradición, paisaje y creatividad conviven en una misma copa.
La novena edición del Festín dejó así un mensaje claro: cuando una gran cocina se encuentra con una gran región vitivinícola, las posibilidades son prácticamente infinitas.
México y Rioja comparten una manera de entender la mesa como un espacio de encuentro, celebración y descubrimiento y en cada maridaje, cada copa y cada conversación, quedó demostrado que el vino no solamente acompaña la comida: también puede convertirse en un puente entre culturas.
Como cierre del encuentro, los asistentes recibieron una invitación a continuar explorando el mundo del vino a través de Rioja Wine Academy, la plataforma gratuita de formación de la Denominación, una herramienta para quienes desean profundizar en el conocimiento de Rioja, sus vinos y su territorio, porque conocer Rioja es comenzar un viaje y como todo buen viaje, lo mejor es saber que todavía quedan muchas copas, muchas historias y muchos sabores por descubrir.
En cuanto a mí, me puedes escribir a anaisdemelo@columnist.com con cualquier duda o pregunta sobre vinos. ¿Y tú ya fuiste por tu copa?