El padrón que realiza el INE cada tres años colocó a cada partido político en su lugar. La población pudo darse cuenta de que no es lo mismo tener votos que bots o comprar espacios en medios, y convertirlos en propaganda para simular multitudes.
El líder nacional del PAN asegura tener el apoyo de millones y pronostica una desagradable sorpresa para el partido en el poder para el próximo año. Sabemos que no es muy bueno haciendo pronósticos. Su partido milagrosamente salvó el registro nacional a través de rifas y regalos para quienes ingresaran a sus filas, porque, a pesar de todo ese esfuerzo sólo cuenta con 366 mil afiliados, la cuota mínima de militantes es de 256 mil, es de los partidos con menos militantes. Cada año el padrón electoral aumenta considerablemente y esto es su peor enemigo, las deserciones de líderes y las desbandadas masivas son permanentes. Tiene el menor porcentaje de mujeres afiliadas y menos equidad en la distribución de cargos en su estructura partidista.
El conteo de militantes en el INE manda al PAN al cuarto lugar, a menos de 50 mil militantes del quinto lugar. Es una oposición afiliada a la política de Estados Unidos, donde tiene registro permanente, cuenta con la hermandad de su narcogobierno, porque son ellos, quienes venden armamento a los cárteles encargados del trasiego de la droga que se consume en su país, cuyo gobierno culpa a funcionarios mexicanos de delitos sin pruebas ni testimonios, para decirle al mundo que son puros y castos en eso del narcotráfico, con 50 millones de adictos.
Opositores en general y el PAN en particular ve sólo en México un narcogobierno y además, denunciarlo ante el principal consumidor, no tiene lógica, sólo estridencia. Hay otros países vinculados a este negocio, cuyos gobiernos consideran amigos, Ecuador, Perú, El Salvador, Colombia, a cuyos presidentes han felicitado los panistas desde el primer día de gobierno.
El vecino asegura tener al mejor ejército, la mejor policía, y la guardia más efectiva del mundo pero a través de sus fronteras llegan toneladas de drogas diariamente y culpa sólo los guardias de la frontera mexicana mientras los mejores del mundo parecieran no existir. Para la visión del gobierno del vecino país la corrupción en las aduanas sólo se ubica de este lado, los panistas apoyan.
La oposición insiste en hacer creer que la pureza y legalidad radica fuera de México, la justicia emana del extranjero y denuncian ante el mundo una actividad que ni siquiera pueden compobar, porque en lugar de buscar evidencias encuentran conmiseración. Las acuciosas agencias de espionaje y policiacas de sus amigos del norte no han logrado tener una sola prueba de la existencia del narcogobierno que convirtieron en bandera ante la incapacidad de defender causas más nobles.