Hasta cuando dejara el presidente Donald Trump de mentir y engañar a los ciudadanos y aceptar finalmente que la economía del país vive momentos de gran fragilidad, donde sus palabras cada día son más huecas.
Los altos precios de la gasolina y sobre todo del diésel no dan lugar a duda alguna.
La gasolina regular, la más común, en este mes de septiembre se vende en un precio promedio por arriba de los $4.10 dólares por galón, en 2025 se ubicaba en $3.19 y ahora ha llegado hasta $4.19, un incremento de casi 35 por ciento en tan solo un año.
Y bueno se revisamos el precio del galón de diésel la cosa se pone peor, el incremento en un año ha sido del 60 por ciento, al pasar de los $3.70 a los $6.05 en esta primera quincena de septiembre, el que utilizan miles de camiones que son la sangre vital de la economía, ya que en ellos se mueve todo tipo de productos.
En algunos lugares de California, incluso el precio del diésel llegó a rozar la barrera de los $8 dólares por galón.
La guerra en Medio Oriente, por más que diga el presidente Trump, ha tenido un impacto directo en este incremento de los energéticos, que han comenzado a repercutir ya en un alza en los precios finales, lo que tiene un impacto directo en la inflación nacional, que sigue fuera del rango estimado del 2 por ciento, al ubicarse en un punto porcentual más.
Vale la pena recordar que hace tan solo 3 meses el índice anualizado de precios al consumidor llegó a tocar los 4.25 por ciento y, en marzo de este mismo año la inflación mensual sobrepaso el 1 por ciento, así como creelerle presidente Trump, ¿como?.
En febrero pasado, durante su informe anual, el presidente dijo…”“heredé una economía que estaba al borde del colapso. Ahora nuestra economía es, literalmente, la envidia del mundo”.
La discrepancia entre el discurso y la realidad afecta directamente el bolsillo de los consumidores, que han visto aumentos en los precios de todo tipo de productos desde consumo diario, hasta los financieros, de transporte, servicios e hipotecarios.
La mala noticia para el presidente, quién está preocupado por el proceso electoral de noviembre, es que la historia muestra que el mandatario que mantiene altos los precios de la gasolina no sale triunfador en las elecciones.
Las encuetas más recientes muestra que los republicanos pueden perder la mayoría en la Cámara de Representantes y está en un espacio de indecisión el Senado. El 3 de noviembre está a la vuelta y tanto políticos como electores lo saben y lo sufren.
La realidad, la terca y necia realidad, seguro se volverá a imponer y Trump saldrá derrotado, en parte por su mal manejo económico del país.
@ncar7