Después de 7 meses en el poder el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, se comunicó con el mandatario chino, Xi Jinping, telefónicamente en busca de disminuir las tensiones entre ambos países. La Casa Blanca se vio obligada a informar sobre esta acción después de las declaraciones del mandatario asiático a un medio local. Ambos reconocieron su responsabilidad de cuidar la relación y trabajar para que “no derive en un conflicto”. Esta conversación fue apenas la segunda que mantienen los líderes de ambas potencias desde que Biden llegó al poder en enero pasado después de la larga charla telefónica que compartieron en febrero y que coincide con las fuertes tensiones en la relación bilateral.
Ante la cercanía del 11 de septiembre, la crisis del Covid-19 y el conflicto en Afganistán, la casa presidencial estadounidense pretendió que esta comunicación pasara desapercibida, sin embargo, tuvieron que salir a informar…” los dos líderes tuvieron una discusión amplia y estratégica en la que conversaron sobre temas en los que nuestros intereses convergen y sobre áreas en las que nuestros; intereses, valores y perspectivas divergen”.
Se supo que fue, Biden, quien tomó la decisión de llamar a Xi Jinping motivado por su “exasperación” por la presunta reticencia de responsables chinos de menor rango. Cabe recordar que la subsecretaria de Estado, Wendy Sherman, visitó China en julio pasado para reunirse con su homólogo el viceministro chino de Exteriores, Xie Feng, pero ese encuentro resultó ser infructuoso y la diplomática regresó a Washington con la sensación de que sus interlocutores se habían limitado a reiterar sus posturas, sin negociar.
La relación Estado Unidos - China tiene varios años de sufrir una tensión a pesar de las declaraciones y buenas intenciones de sus líderes.
La llamada del jueves, sin duda, fue una prueba para ver si las conversaciones al mayor nivel son más eficientes. Es innegable el avance de China y como ha logrado construir nuevas relaciones comerciales en el mundo, mientras que los Estados Unidos enfrentaron un descrédito, principalmente en la era Trump.
La Casa Blanca está en busca de recobrar el rumbo perdido y tras la comunicación se limitó a indica esa llamada como parte del “esfuerzo que mantiene Estados Unidos para gestionar de forma responsable la competición con China, donde la paz, la estabilidad y la prosperidad sea entre naciones la moneda de cambio.
El tiempo una visión a futuro y reglas claras de operación son fundamentales, en una negociación nadie gana todo, pero tampoco, nadie pierde todo, cuando será aplicado esta sencilla ecuación, pero sobre todo cuando la estabilidad será el común denominador
¿La pregunta ahora es… habrá servido de algo la llamada…? Biden y Jinping tienen la palabra.
@ncar7