facebook
La ciudad que olvidó que era lago

La ciudad que olvidó que era lago

Columnas martes 12 de agosto de 2025 -

Por siglos, el Valle de México fue un sistema complejo de lagos interconectados: Texcoco, Xochimilco, Chalco, Zumpango… un espejo de agua inmenso que regulaba la temperatura, filtraba el agua de lluvia y sostenía la vida. Los pueblos originarios sabían convivir con él: construyeron chinampas, calzadas y sistemas de compuertas para aprovecharlo sin destruirlo. La relación era de respeto y adaptación.

Sin embargo, a partir de la conquista y sobre todo en el siglo XX, la lógica cambió. Se emprendió la “guerra” contra el agua. Se desecaron lagos, se entubaron ríos, se construyeron avenidas sobre cauces y se levantó una ciudad sobre un suelo que jamás dejó de ser blando y húmedo. La naturaleza fue tratada como un obstáculo, no como un aliado.

Hoy, la Ciudad de México es un recordatorio de que esa batalla no se puede ganar. Cada temporada de lluvias, la urbe revive su pasado lacustre de la peor forma: inundaciones repentinas, colapso del transporte, viviendas anegadas y pérdidas millonarias. Lo que antes era parte del ciclo natural del agua, ahora se convierte en desastre porque la ciudad ha perdido sus zonas de absorción, ha impermeabilizado casi toda su superficie y ha confiado en un drenaje profundo que, en muchas zonas, ya opera al límite.

El problema no es solo técnico. Es también cultural y político. A menudo se aborda como una emergencia aislada, cuando en realidad es una consecuencia estructural de cómo planeamos y expandimos la ciudad. Permitimos construcciones en zonas de alto riesgo, rellenamos humedales, talamos áreas de recarga y seguimos canalizando ríos para ocultarlos bajo concreto.

Los fenómenos meteorológicos extremos, como los que activan la Alerta Púrpura, son cada vez más frecuentes por el cambio climático. Pero la vulnerabilidad de la CDMX no se explica solo por la lluvia intensa: se explica porque está construida sobre lo que fue un lago y porque insistimos en ignorar esa condición.

El futuro no está en seguir bombeando más rápido ni en hacer el drenaje más profundo. Está en reconciliarnos con el agua. Esto implica recuperar cuerpos de agua, crear parques inundables, restaurar ríos, proteger las zonas de recarga y, sobre todo, aceptar que la lluvia no es el enemigo. Si volvemos a entender la ciudad como parte de un ecosistema y no como un ente aislado, podremos convertir las tormentas en aliadas y no en amenazas.

La Ciudad de México no puede borrar su memoria geográfica. Cada inundación es una advertencia: el lago que fuimos no se ha ido. Solo espera, paciente, a recordarnos que el agua siempre busca su camino.

¿Y tú, cómo estás sobrellevando las inundaciones? Me interesa tu opinión, escríbeme en redes sociales, estoy como @federicoreyestv


No te pierdas la noticias más relevantes en tik tok

Envíe un mensaje al numero 55 1140 9052 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas
Sinverguenzas Columnas
2026-06-04 - 01:00
NO HAY CRISIS TECNICA EN INE Columnas
2026-06-04 - 01:00
Sobre el “poder predictivo” de la IA Columnas
2026-06-04 - 01:00
La salud mueve la economía Columnas
2026-06-04 - 01:00
QUE PENA Columnas
2026-06-04 - 01:00
DEPORTE PARA MILLONARIOS Columnas
2026-06-04 - 01:00
Sotero: diez años de una cocina para todos Columnas
2026-06-03 - 01:00
Dejemos de estigmatizar a Sinaloa Columnas
2026-06-03 - 01:00
CNTE, el costo político de ceder Columnas
2026-06-03 - 01:00
Cárteles, drones y geopolítica Columnas
2026-06-03 - 01:00
Ninguna bandera legitima la violencia Columnas
2026-06-03 - 01:00
La década, que se negocia hoy Columnas
2026-06-03 - 01:00
+ -